El Instituto Nacional de Estadística y Censos de Costa Rica (INEC) reportó la variación mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en 0,05%, dejando la inflación interanual en 1,7% y debajo del rango meta del Banco Central de Costa Rica (BCCR) (2%-4%). Por ese motivo, realizar previsiones de inflación es clave con el fin de determinar si la variación en los precios seguirá su tendencia decreciente o si retornará al objetivo del BCCR. En Aldesa hemos preparado proyecciones que permiten resolver la interrogante, además, estas se complementan del análisis de indicadores de inflación fundamentales como son los índices subyacentes y las expectativas de inflación.

Al cierre de enero las expectativas de inflación a 12 meses se ubicaron en 3,6%, dato significativamente menor al 4,2% de noviembre que estuvo gobernado por las altas expectativas de devaluación del colón. De esta manera, el mismo mercado percibe que las presiones sobre los precios han mermado ligeramente, producto de un precio del petróleo que pasó de US$72 el barril en setiembre a US$53 para el cierre de enero. Por su parte, los indicadores subyacentes de inflación, en promedio, mostraron una variación interanual a enero de 2,2%, en parte explicado a que estos o no cuentan o ponderan con menor fuerza el cambio en los precios de los combustibles, que son los que más están disminuyendo. Por tanto, ambos indicadores muestran que las presiones sobre los precios son bajas y están mermando.

Desde la óptica de la política monetaria, el desempeño de las variables mencionadas es clave para las decisiones de aumentos (disminuciones) de tasas de interés. Además, estas se complementan en gran medida con las proyecciones de inflación para los próximos 12-24 meses, debido al carácter prospectivo de la política monetaria. En el reciente Informe de Inflación, el BCCR presentó sus proyecciones esperando que la inflación en el último trimestre de 2019 cierre en 2,1% y la inflación subyacente en 3,0%, por lo que no se anticipan movimientos en la tasa de política, aspecto que reconoce el mismo Banco Central.

Desde nuestra perspectiva, los modelos apuntan a que no existen presiones fuertes en la inflación para los próximos 12 meses. Primero, nuestro modelo, que se basa en el patrón histórico, estima que la inflación se ubicará en 2,9% en 2019 y no sugiere fuertes movimientos en los precios a pesar de la introducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Segundo, nuestro otro modelo, que toma las principales variables macroeconómicas, proyecta una inflación de 2,3% en 2019, explicado por la ausencia de presiones de demanda agregada (en Aldesa estimamos un crecimiento económico de 2,3% en 2019) y un menor precio del petróleo. Ambas estimaciones anclan la inflación por debajo del valor medio del rango meta del BCCR a pesar de la introducción del IVA, que puede generar un incremento transitorio en la variación de los precios.

En conclusión, dado el contexto macroeconómico local y los menores precios del petróleo, hemos corregido a la baja la proyección de inflación para el 2019 de 3,5% a 2,6%. Mientras que la previsión de 2020 esperamos que se mantenga en 3,1%. En consecuencia, al estar las presiones sobre los precios contenidas, no esperamos cambios en la tasa de política monetaria para este 2019 por lo que esta se mantendrá en 5,25%. Sin embargo, es clave mencionar que de existir riesgos al alza en la inflación, vendrían de la devaluación del colón que afecta los precios de los bienes importados y las expectativas de inflación.