El pasado martes el Banco Central de Costa Rica (BCCR) presentó el Programa Macroeconómico 2019-2020, donde enfatiza su análisis en dos áreas: i) el estudio de la coyuntura durante el 2018 y ii) las proyecciones para los próximos dos años. Este último punto es el que nos interesa observar con mayor profundidad para comparar las proyecciones macroeconómicas con las que hemos realizado en Aldesa.

Nuestros supuestos asumen un crecimiento económico menor en 2019

El BCCR estima un crecimiento de 3,2% para el 2019, dato mayor a nuestra estimación (2,3%) y al del consenso de analistas en Focus (2,9%). La diferencia radica, principalmente, en el optimismo del BCCR ante la recuperación de la demanda interna, al estimar que crecerá 3,2%, mientras que nosotros prevemos un 2,5%. En ese sentido, el Emisor supone que la recuperación en los términos de intercambio (menor precio del crudo) y la mejora en la confianza interna, dominan el efecto negativo de la reforma fiscal en el ingreso disponible.

En Aldesa prevemos que la disminución del precio del petróleo tendrá un impacto positivo en el ingreso disponible; no obstante, consideramos que la recuperación de la confianza en los negocios se dará de manera gradual, y está condicionada a la aprobación de reformas estructurales y eurobonos. De aprobarse los proyectos mencionados, reajustaremos nuestra estimación, pero seguimos creyendo que el proceso de la recuperación de la confianza se dará de manera gradual.

Estamos en línea con las cifras fiscales: un ajuste fiscal gradual

En el frente de las finanzas del Gobierno, el Central proyecta un déficit fiscal de 6,2% del PIB, dato ligeramente superior a nuestra previsión (5,9% del PIB). A pesar de esa leve diferencia, las conclusiones están en línea con lo que hemos apuntado en informes anteriores (ver: Perspectivas conservadoras pese a baja en déficit fiscal), donde observamos que las necesidades de financiamiento se mantienen altas y la reforma fiscal es gradual, por lo que la estabilización de la deuda se proyecta en 2023.

Un elemento clave dentro de los supuestos del BCCR es la aprobación de los eurobonos, ya que estos atenúan las necesidades de financiamiento del Gobierno y resta presión al mercado local y a las tasas de intereses. A pesar de ello, es importante asegurar la emisión de bonos internacionales, condicionada a las reformas estructurales como la Ley de Empleo Público, la cual no prevemos que genere impactos en el gasto en el corto plazo, pero sí en la confianza del mercado local.

Inflación sin fuertes presiones en el bienio 2019-2020

En materia de inflación, en los últimos años han existido bajas presiones al alza en los precios. Para 2019 y 2020 no prevemos que la inflación se desvíe del rango meta fijado por el BCCR (3% con un margen de ±1 p.p.), producto de una demanda agregada contenida y el precio del petróleo manteniéndose en un promedio de US$50 el barril. Sin embargo, existen riesgos que pueden aumentar el crecimiento de los precios, como son las presiones del tipo de cambio durante el primer semestre del 2019 y la introducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA), el cual tendrá un impacto no mayor a 12 meses.

Prevemos una tasa de inflación de 3,5% en 2019 y 3,1% en 2020. Nuestra estimación del 2019 es mayor a la que reportó el Banco Central en su Informe de inflación (2,1%), debido a que prevemos que habrá un efecto base producto de la introducción del IVA y la disminución de la inflación en noviembre y diciembre en 2018, por la caída en los precios del petróleo.