El Banco Central de Costa Rica (BCCR) reportó el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) tendencia-ciclo con una variación interanual de 1,9% para noviembre, dato menor al registrado en octubre en 0,2 puntos, por lo que deja la variación promedio del año en 2,8%.

De acuerdo con nuestras proyecciones, esperamos que el crecimiento económico cierre en 2,8%, no obstante, las cifras del IMAE sugieren que la actividad económica cerrará el año en torno al 2,5%-2,7%, explicado principalmente por el shock que recibió la economía durante setiembre, producto de las huelgas contra la reforma fiscal.

Al desagrupar el IMAE por sectores, 84% de la variación interanual de noviembre se explica por el comercio, manufactura, construcción, servicios prestados a otras empresas y servicios financieros. En ese sentido, la dinámica del crecimiento económico depende en gran medida de esos 5 sectores y, con excepción de la construcción, todos se han desacelerado con respecto al promedio 2015-2017.

La industria comercial es clave, debido a que refleja el comportamiento del consumo de los hogares, principalmente en compras de bienes duraderos (electrodomésticos, casas, carros, etc.) que están más relacionados con la posición cíclica de la economía. Durante el 2018 el crecimiento medio del sector comercial es de 1,1%, pero su desaceleración se acentó en setiembre, mes en que tuvo mayor fuerza la huelga contra la reforma fiscal y el deterioro en la confianza del consumidor. Para este periodo, como lo muestra el gráfico, en términos mensuales el sector estuvo en el terreno negativo, producto de la caída en el sector de aparatos eléctricos y ventas de automóviles.

Por otra parte, la manufactura ha estado balanceada entre el dinamismo de las zonas francas y la caída de la producción de las empresas en el régimen definitivo (es decir, los que no están en zonas francas). En ese sentido, al cierre de noviembre la industria manufacturera creció a una tasa de 1,6% interanualmente, dato inferior 3,4% obtenido en el 2017. Hacia adelante, prevemos que las zonas francas pueden desacelerar su crecimiento de manera gradual producto del menor crecimiento esperado en Estados Unidos y a nivel global.

En el frente de la construcción, el shock causado por el proyecto Oxígeno generó que la obras con destino privado crecieran a una tasa promedio de 11,5% en los primeros 11 meses del 2018. Ese comportamiento revierte la tendencia del 2017, donde incluso la construcción con destino privado cayó en 10,1%. De esta manera, si bien el sector muestra signos de recuperación, debe de calificarse de carácter transitorio. Incluso, para noviembre la construcción total creció a una tasa de 5,7% interanualmente, pero en los últimos 3 meses mostró una disminución mensual que promedió el 0,6%.

Dicho lo anterior, la actividad económica en el 2018 se caracterizó por una desaceleración en casi todos los sectores claves. Ese resultado estuvo explicado principalmente por: i) un deterioro en la confianza de los empresarios y consumidores producto del riesgo fiscal, ii) un shock negativo generado por la huelga contra la reforma fiscal y iii) la incertidumbre electoral que postergó las decisiones de consumo e inversión.

Para el 2019, en Aldesa prevemos un crecimiento económico de 2,3%, dato que estará por debajo del 2018. No obstante, estimamos que la incertidumbre será menor y la desaceleración estará principalmente explicada por la erosión de la reforma fiscal sobre el crecimiento.