Los recientes movimientos del tipo de cambio han abierto la necesidad de buscar determinantes que expliquen la trayectoria del macro-precio. Particularmente, identificamos cuatro conductores del tipo de cambio que pueden explicar la dinámica del colón como son: el riesgo hacia Costa Rica, la expectativa del aumento de tasas interés de la Reserva Federal (FED), el precio del petróleo y la dinámica del dólar estadounidense.

De acuerdo con nuestros resultados, en el 2018 el colón ha estado principalmente influido por el riesgo local, y eso se acentuó a partir de agosto cuando el tipo del Mercado de Monedas Extranjeras (Monex) pasó de ¢567,67 en julio a ¢580,00 en agosto.

Hacia el 2019 continuamos viendo que el riesgo local se mantendrá producto de la situación fiscal, pero con menor presión que en octubre y noviembre de 2018. No obstante, de presentarse una rebaja en la calificación de riesgo por parte de Standard & Poor’s (S&P) y/o Fitch Ratings, el sentimiento de los inversionistas se deteriorará, lo que podría generar nuevas presiones en el tipo cambio. En la segunda parte del 2019, la aplicación de la reforma fiscal y la posible entrada de los eurobonos desencadenaría un mayor respiro al riesgo de Costa Rica, por lo que podría mermar la depreciación del colón. Por último, y no menos importante, los movimientos del tipo de cambio seguirán condicionados a las intervenciones que realice el Banco Central de Costa Rica (BCCR), que desde la entrada de Rodrigo Cubero se ha visto una mayor flexibilidad. 

Identificando los determinantes del tipo de cambio

Nuestro modelo busca describir el tipo de cambio con determinantes que muestren los factores internos y externos que explican la variación del colón. Para el riesgo local se utiliza el spread soberano a 5 años entre los bonos de Costa Rica y los Tesoros norteamericanos. Además, se usa la entrada de capitales para inversiones en cartera como otra variable de medición de riesgo local. La idea es manejar dos variables que se complementen, debido a que un aumento en el spread soberano no implica necesariamente que el riesgo local está incrementando.

La expectativa de aumento de tasas de interés se representó entre el spread de la tasa de fondos federales de la FED y la Tasa de Política Monetaria de Costa Rica, mientras que el precio del petróleo corresponde a la referencia de WTI, y el DXY es el índice utilizado para figurar la dinámica del dólar.

 El comportamiento del dólar en 2018 ha estado condicionado al riesgo fiscal

En 2018 la dinámica del colón ha estado influenciada principalmente por factores domésticos, y no tanto por los factores externos (fortalecimiento del dólar, precio del petróleo, expectativa del aumento de tasas interés de la FED). Estimamos que 90% de la depreciación acumulada del año es explicada por el riesgo local, que principalmente es atribuido a la problemática fiscal.

Octubre fue el mes lleno de incertidumbre, principalmente por la respuesta de la Corte Suprema de Justicia al rechazo de la reforma fiscal, además de la subasta del Gobierno, en donde no se presentaron ofertas. Lo anterior generó un impacto negativo en los mercados internacionales, que se tradujo en un incremento significativo en el spread de los eurobonos.

En ese sentido, los bonos de Costa Rica se han negociado a un rendimiento igual que los bonos de El Salvador, con la salvedad de que este último país cuenta con una calificación de riesgo dos pisos peor que la de Costa Rica, según la escala de S&P.

En Aldesa prevemos que los movimientos del tipo de cambio seguirán parcialmente condicionados a la incertidumbre fiscal y los márgenes de intervención del Banco Central. Eso último es transcendental debido a las pérdidas de reservas internacionales que ha sufrido el emisor, las cuales disminuyeron en US$1.262 millones entre agosto y noviembre. Dicho ello, el Central puede desencadenar una mayor compra de dólares en el mercado mayorista para recuperar reservas (actualmente ya ha recuperado US$500 millones). Por otra parte, las vulnerabilidades del sistema financiero (alto endeudamiento en dólares del sector privado y público) provocan que el BCCR no pueda dar plena libertad a los movimientos del tipo de cambio, por lo que prevemos que la flexibilidad cambiaria seguirá de manera gradual.