La Sala Constitucional dio luz verde al trámite de la reforma fiscal, al dar una resolución mejor a la esperada (ver: Costa Rica: Cuenta regresiva de la Sala IV y escenario fiscal). En ese sentido, la Sala se inclinó por el escenario ideal/optimista, por lo que la reforma fiscal se podrá votar con mayoría simple en el segundo debate, es decir, no será necesario los 38 votos (recordemos que el primer debate se aprobó con 35 votos y la mayoría simple es 29 diputados o mitad más uno).

 Ahora, el Congreso está a la espera de la respuesta escrita de la Sala IV, que el presidente de esta, Fernando Castillo, anunció que esperan redactar el documento formal la próxima semana. Una vez que llegue dicha respuesta al Congreso, los diputados podrán someter a segunda debate el proyecto, por lo que estimamos que esto se puede dar en la segunda semana de diciembre.

Desde el frente macroeconómico, nuestra perspectiva del 2019 parte de un escenario con reforma fiscal a partir del segundo semestre. Prevemos que el crecimiento económico estará condicionado por una recuperación paulatina en las expectativas de los agentes económicos (shock positivo) y los efectos secundarios de un ajuste fiscal (shock negativo en el ingreso nacional).

Además, el estímulo tributario de Estados Unidos se empezaría a disipar a partir del segundo semestre del 2019, provocando una moderación en el crecimiento de la demanda externa de Costa Rica. Dicho esto, proyectamos un crecimiento económico de 2,3% en 2019. Sin embargo, dejamos la posibilidad de nuevas correcciones en el crecimiento, producto de señales que puedan impactar positivamente las expectativas, tales como la cancelación de las Letras del Tesoro y presentar al Congreso la ley de empleo público.

En la línea fiscal, prevemos un déficit fiscal de 6,5% del PIB en 2019, marcado por la presión del gasto en intereses y una razón deuda-PIB de 58,4%. Ante esa situación, la presión de liquidez para el Gobierno se mantiene, principalmente en el primer semestre del 2019 y el cierre del 2018, al contar con vencimientos que suman US$2.300 millones (4,3% del PIB). En ese sentido, la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, manifestó que al cierre del año cuentan con los recursos de la amnistía tributaria, que representan 0,5% del PIB, y planean enviar al Congreso en los próximos días la autorización de emisión de bonos internacionales por un total de US$6.000 millones.

Desde nuestra perspectiva, las condiciones de la emisión de bonos internacionales estarán determinadas por las necesidades actuales de liquidez del Gobierno, pero pueden restar bastante presión al mercado local y mejorar la distribución de vencimientos del Gobierno. Además, la respuesta de la Sala IV y la eventual aprobación de la reforma fiscal dan una señal positiva a los mercados, pero seguimos considerando que la cancelación de la Letras del Tesoro y medidas adicionales en control de gasto en el corto plazo pueden dar un shock de confianza aún mayor al mercado.

Finalmente, en materia de tipo de cambio, la incertidumbre observada en las últimas semanas puede disminuir paulatinamente, luego que al cierre de la semana la depreciación acumulada en el año del colón se ubicara en casi 7,0%. A pesar de ello, prevemos un tipo de cambio con mayor volatilidad, producto de la flexibilidad cambiaria que quiere introducir gradualmente el presidente del BCCR, Rodrigo Cubero. De esta manera, las presiones de tipo de cambio sumado a una brecha del producto en el terreno negativo (es decir, ausencia de presiones demanda) proyectan una tasa de inflación de 3,5% en 2019.