El Banco Central de México (Banxico) aumentó la Tasa de Política Monetaria en 25 puntos base (p.b.), ubicándola en 8,0%. La decisión respondió a amenazas del contexto global, pero sobre todo por los riesgos ante las políticas internas de Andrés López Obrador (AMLO).

De acuerdo con el comunicado, “cancelar el Proyecto del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México y, en general, por la preocupación de los mercados por las políticas de la nueva administración y algunas iniciativas legislativas”, lo que genera un deterioro de las perspectivas de México. Esto desencadenó una depreciación en el peso mexicano que alcanzó el 7,8% en los últimos 30 días.

En complemento a la situación, para octubre la inflación interanual se ubicó en 4,90% como reflejo de los aumentos en los precios energéticos, producto del incremento del precio del petróleo durante setiembre y octubre, y los menores estímulos fiscales en las cotizaciones nacionales. De esta manera, las expectativas de inflación aumentaron al pasar de 4,50% a 4,61% para el cierre del 2018.

Dicho lo anterior, Banxico reconoció en su comunicado los riesgos inflacionarios (“se considera que el balance de riesgos respecto a la trayectoria esperada para la inflación se ha deteriorado y muestra un importante sesgo al alza, en un entorno de marcada incertidumbre”) que enfrenta la economía mexicana, principalmente por las vulnerabilidades domésticas. Además, deja la puerta abierta para nuevos aumentos, por lo que el mercado anticipa que estos se darán en el 2019.

AMLO introduce ruido a los mercados

En las últimas semanas el mercado de renta de fija de México ha sido golpeado por los riesgos internos que generó AMLO. Esto inició con el referéndum para evaluar si era necesario o no construir el aeropuerto en Texcoco, a pesar de que gran parte del proyecto sería financiado con recursos privados y que ya existían contratos firmados. Vale resaltar que la participación en la votación fue de tan solo de un 1%.

Seguido de esta coyuntura, AMLO manifestó su interés por iniciar más procesos de consultas para que el ciudadano elija si un proyecto se debe llevar a cabo o no, y para lograrlo planea realizar una enmienda a la constitución que le permita hacerlo. Como resultado, el mercado ha reaccionado de manera negativa, debido al tono popular que podría llevar a cabo sus políticas. Además, está interesado en realizar una regulación más estricta del mercado bancario, lo que tampoco fue una buena señal. Lo anterior hace que varias calificadoras cambien su perspectiva de estable a negativa.

En conclusión se espera que, al menos en el primer año de AMLO, México esté expuesto a mayores desequilibrios, pero su perspectiva macroeconómica de mediano plazo se debería mantener. Adicionalmente, la postura del Banco puede ser más agresiva, con el fin de evitar mayores inestabilidades macroeconómicos. A pesar de eso, el mercado de renta fija (bonos) puede estar afectado por la incertidumbre interna y la normalización de tasas de interés en Estados Unidos a lo largo del este y el próximo año.