La Sala Constitucional tiene hasta el próximo 26 de noviembre para dar su resolución respecto a la reforma fiscal; sin embargo, existen posibilidades que esta se pueda dar antes de tiempo. Nuestros escenarios se mantienen:

  1. Resultado ideal/optimista: La Sala Constitucional no encuentra ningún vicio de inconstitucionalidad, e incluso se opone al criterio de la Corte. Este escenario es el ideal, pero lo vemos con una baja probabilidad de suceder.
  2. Escenario base: La Sala Constitucional acepte la reforma si se aplican ciertas condiciones, como acatar el criterio de la Corte Suprema de Justicia. Este escenario es el que le damos mayor ponderación, y sometería al gobierno en un panorama binario. Es decir, si cuentan con los 38 diputados podrán aprobar el proyecto, de lo contrario tendrán que modificarlo para aprobar la reforma con mayoría simple.
  3. El peor escenario: La reforma sea rechazada del todo por la Sala Constitucional, siendo este el escenario más pesimista que aún tiene un peso dentro de las probabilidades.

En las últimas semanas se han venido dando señales positivas en torno a la respuesta de la Sala IV. Una de las que más confianza ha generado es el aval sobre el tope a las pensiones de lujo, que más allá del impacto en términos del PIB, se trata de las señales positivas que empieza a enviar la Sala.

¿La reforma fiscal estabiliza la deuda/PIB?

El gobierno manifestó que el impacto de la reforma puede rondar entre el 3,0%-3,5% del PIB, incluso el Banco Central de Costa Rica argumentó que la reforma actual alcanza hasta el 3,7% del PIB, lo que permitiría estabilizar la deuda en 2023 (ver documento). Sin embargo, el Banco Mundial estima que el ajuste necesario debe ser de 4,5% del PIB (ver documento), dato que está en línea con lo que sostiene Fitch (4,5-5,0% del PIB).

De acuerdo con nuestras estimaciones anteriores, ese ajuste debía ser al menos 4,0% del PIB. No obstante, los recientes aumentos en tasas de interés en bonos locales del gobierno, sumado a un crecimiento económico más lento (IMAE en setiembre: 2,5% interanual) genera la necesidad de aumentar el tamaño del ajuste, si realmente el gobierno quiere estabilizar las finanzas públicas. Para el periodo 2018-2022 proyectamos el crecimiento en 3,0% en promedio, mientras que la tasa de interés nominal promedio de los bonos en 8,0%, lo que dejaría el ajuste fiscal necesario en 4,5% del PIB.

Dicho lo anterior, si bien la reforma fiscal en conjunto con las medidas de control de remuneraciones son las señales que espera el mercado para ir retomando la confianza, es necesario tomar medidas adicionales que permitan estabilizar la razón deuda-PIB.

De aprobarse la reforma, ¿qué se debe tomar en cuenta?

La reforma fiscal es parte de las medidas en la dirección correcta, sin embargo, existen elementos a tomar en cuenta:

  1. Sobre las necesidades de liquidez: Las presiones de liquidez del Gobierno se mantienen, producto de los vencimientos que tiene en los próximos 6 meses, los cuales estimamos en 4,3% del PIB (US$2,300 millones), sumado a un faltante en el flujo de caja por US$500 millones para el cierre del año. Ante esta situación el Ministerio de Hacienda manifestó que el impacto de la amnistía tributaria puede cubrir ese déficit en flujo de caja, debido a que esta se entregaría una vez aprobada la reforma (se estima en diciembre). Según el Ministerio de Hacienda, esa amnistía representa 0,5% del PIB. Además, es importante mencionar que el 26 de diciembre el gobierno debe pagar las letras del Tesoro (US$800 millones), de modo que si estas se cancelan, en lugar de renovarlas, le darían una mayor confianza al mercado.
  2. La necesidad de dar confianza: El reto del Gobierno no solo es realizar el ajuste fiscal, sino retomar la confianza en el mercado. Evidencia de eso, es la baja captación de recursos en las subastas de los bonos internos, y la fuerte caída en el precio de los bonos internacionales. Ante esa situación se esperan mensajes que reviertan las expectativas, como adelantar la reforma de empleo público y medidas de control de gasto más inmediatas, que puedan mitigar el gradualismo de la reforma fiscal.
  3. Un mejor panorama macroeconómico: Desde nuestra perspectiva, el escenario macroeconómico con reforma fiscal da mayores signos de estabilidad en el mediano plazo. Vemos un retorno de la confianza, tanto de los consumidores y empresarios, de manera gradual. Además, es claro que el crecimiento económico estará por debajo de su potencial (3,8%), debido al proceso de consolidación fiscal. Es por eso que prevemos un crecimiento de 2,3% en 2019, donde este será el año de mayores retos del gobierno (fiscal y activación económica), para luego ir retomando un crecimiento en torno al 3,0%.