El Banco Central de Costa Rica (BCCR) aumentó en 25 puntos base la Tasa de Política Monetaria (TPM), para ubicarla en 5,25%. Ese incremento responde a las presiones de inflación que se pueden observar en los próximos meses, vía efecto traspaso del tipo de cambio y expectativas de inflación.

Al cierre de octubre, el tipo de cambio registró una depreciación acumulada de 8,8% (tipo de cambio en el Mercado de Monedas Extranjeras [MONEX] ¢620), mientras que las expectativas de inflación rozan la banda superior de la meta del BCCR (3,9%).

Desde nuestra perspectiva, el nuevo presidente el BCCR, Rodrigo Cubero, deja una postura clara ante el mercado. Primero, que su posición es dar una mayor flexibilidad al tipo de cambio de manera gradual. En conferencia de prensa, Cubero planteó que el Central no puede ocultar los movimientos del mercado cambiario, por lo que el tipo de cambio debe reflejar las fuerzas de la oferta y demanda. Además, también sabemos que la flexibilidad está restringida por las vulnerabilidades del sistema financiero, como son la alta dolarización de créditos al sector privado y de la deuda del Gobierno.

Segundo, el Banco Central demuestra una señal clara de defender el objetivo de inflación en el corto plazo. Al subir la TPM, se ubica ligeramente por encima de su nivel de neutralidad (5,00%), por lo que el crecimiento económico en los próximos dos años lo prevemos por debajo de su nivel potencial (3,8%).

¿Será el inicio de un nuevo ciclo de aumento de tasas?

La respuesta la vemos condicionada a las presiones que pueda ejercer el tipo de cambio en los próximos meses. De acuerdo con nuestro modelo de proyección, de mantener un tipo de cambio en ¢615 constante el próximo año, la inflación cerraría en 4,2%, desviando la inflación por encima del rango meta de la autoridad monetaria.

De no aprobarse la reforma fiscal, la incertidumbre en el tipo de cambio puede aumentar, por lo que puede generar más presiones en la inflación. En ese sentido, bajo un escenario sin reforma fiscal prevemos una postura más agresiva del BCCR.

Riesgos:

Si bien nuestro escenario base sigue siendo la aprobación de la reforma; en caso de no aprobarse, contar con una solvencia en las reservas internacionales es clave para el órgano bancario. Entre agosto y octubre, el BCCR perdió US$1.000 millones en reservas producto de dos causas; primero, de suplir las operaciones del sector público no financiero y, en una menor medida, por las intervenciones de estabilización del tipo de cambio.

A pesar de lo anterior, la cobertura sobre importaciones aún se mantiene por encima de los 5 meses, mientras la razón reservas-deuda externa de corto plazo es de 3,0 veces, dato que está por encima de los estándares internacionales para las economías emergentes (1,5 veces).