El Ministerio de Hacienda reportó el déficit fiscal acumulado a setiembre en 4,5% del PIB, siendo este dato significativamente mayor al promedio de los últimos 5 años (3,8% del PIB). Ese resultado se explica por el aumento en el gasto de intereses (ahora representan 2,6% del PIB) y la disminución en los ingresos tributarios/PIB que se ubican en 9,1% del PIB, cuando el dato del mismo periodo del 2017 fue 9,6% del PIB. A pesar de esos resultados adversos, se destaca la caída en 0,1% del PIB en el pago de salarios y contribuciones sociales respecto al 2017, lo que deja la razón remuneraciones/PIB en 4,9% del PIB.

Frente a esa situación, mantenemos la previsión del déficit fiscal en 7,0% del PIB al cierre del 2018, mientras que la deuda estará en casi 54% de la producción. Además, las necesidades de liquidez del Gobierno en el corto plazo siguen en manifiesto y presionan cada vez más al mercado. Si bien la reforma puede darle una buena señal al mercado, nuestro escenario base asume que la recuperación de la confianza se dará de manera gradual.

¿Hacia dónde va la reforma fiscal?

La reforma fiscal ya fue sometida a consulta constitucional a través de los diputados de oposición a la reforma. Dicha consulta se enfocó en temas de fondo del proyecto, es decir, sobre criterios puntuales en artículos. Además, se espera que próximamente el Partido Acción Ciudadana (PAC), ya sea en conjunto con el Partido Liberación Nacional (PLN) y Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), o de manera individual, someta a consulta el criterio de la Corte Suprema de Justicia.

Ante esa situación vemos que la reforma estaría sometida a varios escenarios:

  1. Sea rechazada del todo por la Sala Constitucional, siendo este el escenario más pesimista que aún tiene un peso dentro de las probabilidades.
  2. La Sala Constitucional no encuentre ningún vicio de inconstitucionalidad, e incluso se oponga al criterio de la Corte. Este escenario es el ideal, pero lo vemos con una muy baja probabilidad de suceder.
  3. La Sala Constitucional acepte la reforma si se aplican ciertas condiciones, como acatar el criterio de la Corte. Este escenario es el que le damos mayor ponderación, y sometería al Gobierno en un panorama binario. Es decir, si cuentan con los 38 diputados podrán aprobar el proyecto, de lo contrario tendrán que modificarlo para aprobar la reforma con mayoría simple.

De momento, la incertidumbre juega un rol transcendental en el mercado, causando problemas en la captación de recursos por parte de la Tesorería Nacional. A la fecha, el Gobierno ha logrado captar 33% de los recursos de deuda interna que tienen en su meta del segundo semestre, lo cual deja en riesgo las obligaciones de corto plazo.

Desde nuestra perspectiva, el mensaje político que dan distintos actores de la sociedad costarricense es que es necesario que el mercado dé más señales de que el ajuste fiscal debe realizarse lo más pronto posible. En ese sentido, de aprobarse la reforma fiscal (lo cual es nuestro escenario base) la trayectoria de la razón deuda/PIB seguirá creciendo, pero daría una señal importante para el mercado, que con mayores ajustes podría estabilizar ese crecimiento.