El Banco Central de Costa Rica (BCCR) inició el 2017 un ciclo de aumentos en la Tasa de Política Monetaria (TPM), que acumuló 325 puntos base entre marzo 2017 y febrero 2018 (subió de 1,75% a 5,00%). Bajo el contexto macroeconómico actual donde se observan ligeras presiones inflacionarias, un tipo de cambio estable y una economía creciendo a una tasa del 3,0%, vemos al BCCR más escéptico ante una nueva subida de tasas a lo largo del 2018.

PIB: Una economía creciendo debajo de su potencial

En el 2017, el PIB real aumentó 3,2% dejando a la economía crecer por debajo de su nivel potencial (estimación Aldesa del crecimiento potencial: 3,8%). Ese resultado se explicó por la desaceleración de la demanda interna, pero, compensando por el dinamismo de las exportaciones en zonas francas.

Para el primer trimestre del 2018, el crecimiento interanual fue de 2,5%, marcado por el consumo privado que mantiene su paso débil por la desaceleración del crédito y los términos de intercambio. Particularmente, la industria más afectada es la automotriz la cual reportó la disminución interanual más baja del año (abril: -2,1%), determinado por la caída en el crédito en dólares y la incertidumbre en las tasas de interés debido al contexto fiscal. A eso se complementa la lenta recuperación del sector construcción que ha mermado el dinamismo en la inversión.

Hacia adelante prevemos que Costa Rica crecerá en 2,8% en 2018 (previsión anterior: 3,0) y 3,3% en 2019 (previsión anterior: 3,8%)

         

Inflación: Fundamentales muestran bajas presiones inflacionarias

Recientemente, reducimos la proyección de inflación para el 2018 y 2019, de 3,2% a 2,5% y de 3,7% a 3,2%, respectivamente. Las bajas presiones inflacionarias causadas por una brecha del producto negativa y un tipo de cambio estable, explicaron nuestra reducción.

En ese sentido, no hay riesgos potenciales para que la inflación se desvíe hacia arriba del rango meta (rango meta: 2% – 4%). Incluso la inflación subyacente, medida que muestra más la tendencia del IPC, se encuentra por debajo del 2,0%, y según nuestro modelo se debería ubicar en 2,1% al cierre del 2018. Ese indicador es más útil para la política monetaria ya que elimina los componentes más volátiles del IPC (bienes agrícolas y combustibles), por lo que captura de una manera más adecuada la tendencia de la inflación.

La Fed y sus efectos en la política del BCCR

Al igual que el resto de los países latinoamericanos, la política monetaria local depende de las acciones que toma la Reserva Federal (Fed). En los últimos comunicados, el BCCR ha manifestado la preocupación por el aumento de tasas por parte de la Fed que genera un premio hacia el ahorro en dólares y eso genera mayores presiones de alza en el tipo de cambio.

Incluso el director de la División Económica del BCCR, Jorge Madrigal, en la presentación Información Empresarial y Gestión Macroeconómica 2018, argumentó que evitarán que se vuelva a incrementar de manera pronunciada el premio por el ahorro en dólares como sucedió entre octubre 2016 a mayo 2017. Es por ese motivo que los aumentos de la tasa de interés por parte de la Fed es el determinante que puede incitar al BCCR a realizar nuevos aumentos en la TPM.

Al inicio del año, la Fed sostuvo que realizaría tres aumentos de tasas pero dado el comportamiento de la inflación y el mercado laboral, se anticipa que serán cuatro en total. De momento se han realizado dos, uno en marzo y otro junio, por lo que la tasa de interés de la Fed se ubica en el rango 1,75%-2,00%.

La política monetaria: Subidas de tasas se vuelven improbables en corto plazo

A partir de lo anterior, prevemos que el BCCR no tiene incentivos para aumentar de nuevo la TPM. Durante el 2017, los incrementos en la tasa se explicaron por la depreciación del tipo de cambio. En gran medida los riesgos radicaban en cómo esos movimientos se pueden traspasar en un mayor aumento en los precios.

En ese sentido, la estabilidad cambiaria sumada a las bajas presiones de inflación y una demanda agregada débil, contribuyen a que el BCCR no aumente la TPM. Sin embargo, el riesgo puede venir de una política de la Fed más agresiva de lo esperado.