El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de mayo 2018 registró una disminución mensual de 0,11%, siendo este dato una sorpresa para nuestras expectativas (estimado: +0,10%). De esta manera, la inflación mensual cae por tercer mes consecutivo, dejando el resultado de mayo como el más pronunciado (marzo: -0,03% y abril: -0,08%).

Los componentes que explicaron en mayor medida la disminución fueron los grupos de alimentos y entretenimiento, compensado por la subida de los combustibles. Además, a partir de la difusión inflacionaria (el porcentaje de artículos que suben de precio en el mes) se destaca que desde febrero esa se mantiene por debajo del promedio del periodo 2010-2017. En ese sentido, para mayo aumentaron de precio 44,8% de los artículos del IPC, mientras que el promedio histórico suelen aumentar de precio poco más del 50% de los artículos.  Con esto, las presiones inflacionarias se han mantenido bajas, principalmente por el comportamiento de los precios de las frutas y verduras y la estabilidad en el tipo de cambio.

A nivel interanual, la inflación se ubicó en 2,04% (nuestro estimado: 2,25%) dato que compromete nuestra trayectoria esperada para el resto del 2018 y el 2019. En informes previos, en Aldesa sostuvimos que las presiones de inflación a lo largo del 2018 serían moderadas-bajas y su trayectoria estaría condicionada a los movimientos fuertes en el tipo de cambio durante la campaña electoral. Ante la ausencia de esos movimientos, las expectativas ancladas en la meta y una demanda agregada débil, la inflación se ha desacelerado, a pesar de que los precios de los combustibles presionan al alza.

En consecuencia, reducimos nuestra previsión de inflación para el año 2018 y 2019, de 3,2% a 2,5% y 3,7% a 3,2%, respectivamente. Es importante mencionar que esas previsiones no contemplan el escenario de una reforma fiscal que impactaría vía el Impuesto al Valor Agregado (IVA), además, de que puede estar sujeta a cambios si se presentan escenarios inesperados como fue la tormenta Nate en 2017, que encareció significativamente el precio de las frutas y verduras.