En la última reunión de Junta Directa, el Banco Central de México (Banxico) optó por subir en 25 puntos base la tasa de política monetaria, para ubicarla en 7,75%. Según el comunicado, la decisión radica en el impacto sobre la inflación ante el comportamiento del tipo de cambio observado en los últimos meses.

Para Banxico, en gran medida la devaluación del peso mexicano (15 de junio: MXN=20,716 y 30 de marzo: MXN=18,271) ha estado explicado por el aumento de tasas de interés internacionales, el proceso electoral y la incertidumbre de las negociaciones de NAFTA.

Desde nuestra perspectiva, el último punto es el que más ha tenido impacto, debido al debilitamiento de las negociaciones y las posturas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en cuanto al comercio internacional en las últimas semanas. En ese sentido, no queda duda que la incertidumbre en el tipo de cambio continuará y eso deja la puerta abierta para que Banxico pueda volver a subir su tasa de política.

En términos de objetivos de Banxico, su preocupación radica en la convergencia de la inflación hacia su meta del 3,0% (inflación en mayo: 4,51%). Dicho eso, la incertidumbre interna y externa de la economía mexicana puede causar que ese proceso de convergencia sea más lento de lo que inicialmente se esperaba. Además, es importante destacar que el tipo de cambio a medida que se deprecie puede impactar a través de una subida de inflación, lo cual afecta el objetivo de Banxico.