El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril 2018 registró una baja mensual de 0,08%, dato en línea con nuestra proyección (-0,05%). Ese resultado se explicó por la disminución en los precios de las frutas y verduras y la ausencia de movimientos en los precios del combustible, característica que el monitor de precios Aldesa logró proyectar correctamente (ver: Costa Rica: Pronóstico de la inflación para abril).

En términos interanuales, la inflación se ubicó en 2,38% (proyección Aldesa: 2,40%), manteniéndose en el rango meta del Banco Central (2%-4%). Dicho eso, la ausencia de presiones inflacionarias se mantiene y queda manifiesto en el indicador de difusión inflacionaria (porcentaje de artículos que suben de precio en el mes), al mantenerse por debajo del promedio de los últimos 7 años. A eso se le complementa los indicadores subyacentes de inflación (medidas de inflación que eliminan (o ajustan) los artículos más volátiles para capturar la tendencia de la variación de los precios), que han atenuado su ritmo de aceleración en los últimos meses.

Hacia adelante, prevemos un ligero repunte en la inflación explicado por la subida en el precio de petróleo; sin embargo, no observamos riesgos fuertes que presionen el objetivo del Central.

A nivel de empleo, las cifras no han sido optimistas. Al cierre del primer trimestre del 2018, la tasa de desempleo se ubicó en 10,3%, cifra superior en un punto a la reportada en diciembre pasado.

Ante ese resultado es importante destacar los siguientes hechos: i) la población inactiva disminuyó en 19 mil personas, mientras que los desocupados aumentaron en 25 mil personas. En ese sentido, se podría esperar que en gran medida el aumento en los desocupados puede estar alimentado por la gran cantidad de personas que antes eran inactivos y ahora sí están en la fuerza de trabajo buscando empleo; ii) Esta es la tasa de desempleo más alta en los últimos 5 años y muestra el estancamiento en ese indicador, que obedece a causas estructurales.

Al descomponer la tasa de desempleo, se desprende que las cifras más altas están en la población con secundaria incompleta y completa y en los jóvenes. Los primeros reportaron una tasa de desempleo de 14,3%, mientras que en los segundos se situó en 26,8%.