El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) medido por la tendencia ciclo, reportó un crecimiento de 3,2% al cierre del primer trimestre del 2018. Ese resultado fue 0,3 superior al registrado en el último trimestre del 2017, explicado por la recuperación del sector construcción. Ante eso, mantenemos nuestra proyección del PIB para el 2018 en 3,0%; sin embargo, dejamos la posibilidad abierta de ajustarlo hacia el alza.

En Aldesa contamos con distintos modelos de proyección para el PIB de Costa Rica. En todos los casos, sugieren que existen fuerzas en direcciones contrarias que pueden neutralizar el crecimiento de la economía costarricense en los próximos meses. Por una parte, durante el primer trimestre la construcción registró una caída interanual de 1,5%, dato que es optimista frente al -6,0% en 2017, lo cual muestra una recuperación en ese sector y a su vez se traduce en mayores niveles de inversión en capital fijo. No obstante, el aumento en las tasas de interés, el menor crecimiento del crédito y la desaceleración en los términos de intercambio impactan negativamente la aceleración del consumo de los hogares.

Ante esas dos fuerzas, las mayores vulnerabilidades están en la actividad interna del país, mientras que la demanda externa se mantiene a un paso solido, que se beneficia del sano crecimiento global (ver nota del FMI). En ese sentido, la trayectoria de las tasas de interés y el crédito están condicionadas al desempeño fiscal, mientras que la recuperación del sector construcción dependerá no solo de las condiciones económicas, sino también de los factores climáticos. Esos fundamentales son claves para el desempeño del consumo y la inversión en los próximos meses.