Desde el 2017 el crédito comenzó a desacelerarse gradualmente, pero durante el 2018 ese comportamiento se ha pronunciado. El crédito total al cierre de abril reveló una variación interanual de 2,4%, dato significativamente menor al 9,8% que registró el año pasado.

Al descomponer el crédito por moneda, las colocaciones en dólares son las que más se han deteriorado. Para abril se reportó una caída interanual de 2,7%, mientras que el crédito en colones aumentó en 5,9%. Ese comportamiento se atribuye, en gran medida, al menor crecimiento del consumo de los hogares, particularmente en los bienes duraderos.

El deterioro en el crédito también se acompaña de varios elementos:

1. Una disminución del spread de tasas activas y pasivas en colones. El ciclo de aumentos de la Tasa de Política Monetaria del Banco Central de Costa Rica produjeron un incremento en las tasas interés pasivas, pero ese efecto se trasladó parcialmente en las activas.

2. Un incremento de las tasas de interés dólares, particularmente las activas. El aumento de tasas de interés a nivel internacional se ha traslado en las tasas en dólares, ciclo liderado por la normalización de la política monetaria de la Fed.

¿Qué esperamos hacia adelante?

El desempeño del crédito está condicionado a la situación fiscal. De aprobarse la reforma, existe una expectativa de menor influencia por parte del gobierno para presionar los recursos del sistema financiero. Ante esa situación prevemos una recuperación gradual que dependerá de la confianza del sector empresarial y consumidor para endeudarse más. No obstante, de no aprobarse se prevé que la tendencia de desaceleración continúe, con una presión sobre las tasas de interés.