El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo 2018 registró una disminución mensual de 0,03% y deja la variación interanual en 2,6% (dato inferior a nuestra estimación de 2,9%).  A nivel interanual, el incremento en los precios ha estado principalmente explicado por la contribución del precio de los alimentos y los combustibles. En conjunto explican 54,4% de la variación interanual de marzo. Hacia adelante, se mantiene nuestra proyección de inflación para el 2018 en 3,2%, dato que es consistente con el rango meta fijado por el BCCR (2%-4%).

¿De qué puede depender la inflación en los próximos meses?

En el informe de Perspectivas 2018, se sostuvo que se anticipaban pocas presiones de inflación y por eso las calificábamos de moderadas. Incluso se estimaba que la principal fuente de presión podía venir del tipo de cambio, a causa del proceso electoral, mientras que la segunda fuente estaría en el comportamiento del precio del petróleo. En ese sentido, ante la falta de una depreciación marcada en el tipo de cambio (por el exceso de dólares en el mercado), la inflación no superó el umbral del 3,0% en el primer trimestre, pero se sigue previendo que la trayectoria de crudo es la variable que más condiciona la variación de los precios.

A pesar de lo anterior, seguimos observando que las presiones inflacionarias son escasas, principalmente a causa de que no proyectamos movimientos abruptos en el tipo de cambio a lo largo del año y la ausencia de presiones de demanda agregada (hoy la economía está creciendo por debajo de su nivel potencial).

¿Cómo afectaría la trayectoria de la inflación las decisiones de política monetaria?

En diciembre anterior, le Banco Central relevó su trayectoria de inflación a lo largo del 2018 en su Informe de Inflación. Usualmente, la proyección revelada por el Banco Central permite intuir sobre posibles cambios en la Tasa de Política Monetaria. De esa manera, cuando la inflación se comporte por encima de la senda de proyección del Central, podría desencadenarse en aumentos en su tasa de política.

En la actualidad, el tipo de cambio es el determinante de la inflación que más ha tenido bajo la lupa las decisiones de política monetaria. En ese sentido, desviaciones fuertes y sostenidas en ese macro-precio pueden hacer reaccionar al Emisor. En sus últimos comunicados ha manifestado la preocupación por el aumento de tasas por parte de la FED, que genera un premio hacia el ahorro en dólares y eso trae mayores presiones al alza en el tipo de cambio. Recientemente, Jorge Madrigal, director de la División Económica del BCCR, argumentó que evitarán que se vuelva incrementar de manera pronunciada el premio por el ahorro dólares, como se presentó entre octubre 2016 a mayo 2017.

Dicho lo anterior, el desempeño y la proyección de inflación afectan las decisiones del BCCR, pero más allá de ellos, sus determinantes son más trascendentales. Por ese motivo, la política monetaria en la coyuntura actual la vemos condicionada a los aumentos de tasas que realice la Reserva Federal. Inicialmente en el 2018 se estimaban tres aumentos de tasa, sin embargo, después del optimismo en el crecimiento económico norteamericano, muchos analistas consideran que no serán 3 sino 4 aumentos. Por otra parte, la guerra comercial entre China y Estados Unidos podría impactar el sector externo estadounidense, por lo que los 4 aumentos aún siguen siendo inciertos.