El nuevo gobierno de Costa Rica enfrentará un contexto macroeconómico moderado. El crecimiento económico del 2017 por debajo de su nivel potencial y la situación de las finanzas públicas son los dos principales temas de la agenda económica.

Por lado del crecimiento económico, al cierre del cuarto trimestre de 2017 el Banco Central reportó un crecimiento interanual de 3,0%, dejando la variación anual de ese año en 3,2%. Ese resultado, hace a la economía crecer por debajo de su nivel potencial (3,8% según estimación de Aldesa), explicado por la desaceleración de la demanda interna.

La actividad doméstica se perjudicó por el tímido crecimiento (2,6%) del consumo de los hogares (3,5% en 2016 y 4,6% en 2015) y la recesión de la inversión, producto del desempeño menos favorable en el sector construcción. Ese comportamiento fue compensado por la solida demanda externa, determinado por la aceleración de la economía norteamericana, que permitió que las exportaciones crecieran a una tasa anual de 4,9% en 2017.

Hacia adelante, nuestra perspectiva inicial sugiere una continua moderación de la demanda interna que dejaría el crecimiento económico del 2018 en 3,0%; no obstante, la recuperación del sector construcción se ha dado más pronto de lo esperado, por lo que podría presionar próximamente nuestra proyección de crecimiento hacia el alza (ver: IMAE: Construcción registra incremento después de 8 meses en rojo).

Respecto a las finanzas públicas, al cierre del 2017 se cerró con un déficit fiscal de 6,2% del PIB y un nivel de deuda de 49,2% del PIB. La dinámica de la deuda está condicionada al paquete fiscal que está en este momento en la Asamblea Legislativa y las posibles medidas que pueda implementar el nuevo gobierno.

De acuerdo con estimaciones del Ministerio de Hacienda, la actual reforma generaría un impacto de 1,92% del PIB, pero ese impacto podría cambiar por causa de las mociones que se puedan aprobar. A pesar de ello, en Aldesa estimamos que el ajuste necesario en el déficit primario para estabilizar la deuda debe ser de 3,8% del PIB.

Dicho lo anterior, bajo un escenario sin reforma proyectamos un déficit fiscal de 6,7% en 2018 y 7,3% en 2019 con un nivel de deuda de 52,9% y 55,4% del PIB para esos años, respectivamente. Por otra parte, con un escenario de reforma fiscal parcial el déficit fiscal se prevé en el mismo nivel para el 2018 y 6,3% del PIB en 2019, con un crecimiento de la deuda ligeramente menor para ubicarse en 54,9% del PIB en 2019.