El candidato oficialista Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana (PAC), ganó la segunda ronda electoral por la presidencia de Costa Rica con un contundente resultado al obtener 60,7% de los votos, frente al 39,3% de Fabricio Alvarado, candidato del Partido Renovación Nacional (PRN). Si bien la diferencia tan marcada no era esperada por muchos, la encuesta del CIEP-UCR aproximó de alguna manera la posibilidad de ese resultado, al estimar que existían un 20% de personas indecisas que podían dar un giro completo a los resultados finales.

Tras el resultado, los mercados internacionales no revelaron fuertes movimientos en los precios de los eurobonos durante la jornada de este lunes, a pesar de que el resultado de Carlos Alvarado no se tenía esperado.

Desde el plano económico, el nuevo presidente enfrentará una economía crecimiento por debajo de su nivel potencial (crecimiento en 2017: 3,2% y crecimiento potencial estimado por Aldesa: 3,8%) y unas finanzas públicas con perspectiva negativa. De esa manera, el crecimiento del déficit fiscal (6,2% del PIB en 2017) y la vulnerabilidad de la deuda son los principales riesgos que enfrenta actualmente el país. Reflejo de eso son las calificaciones de las principales aseguradoras en torno al riesgo soberano y la perspectiva negativa del contexto fiscal.

A pesar de la amplia victoria de Carlos Alvarado, en Aldesa vemos tres retos concretos para el presidente electo:

  • El principal es la capacidad para generar acuerdos en el Congreso, lo cual es vital ante un escenario de aprobación de una reforma fiscal integral. Actualmente, el PAC posee 10 diputados que, dado los acuerdos con el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), podría alcanzar 19 congresistas; sin embargo, es una totalidad baja frente a los 57 diputados de la Asamblea Legislativa.
  • Debido a la ausencia de un ajuste fiscal total en la administración vigente, el PAC ha sido cuestionado en materia del manejo de las finanzas públicas. En ese sentido, la velocidad con la que atienda el nuevo gobierno el tema fiscal es fundamental. Parte de ello, es la integración de un equipo económico con miembros reconocidos de distintos partidos, lo que dio un mensaje positivo al mercado.
  • Realizar una nueva reforma fiscal que complemente la que está actualmente en el Congreso. De acuerdo con nuestras estimaciones, el ajuste fiscal requerido para estabilizar la deuda debe ser en 3,8% del PIB (estimación del FMI en 2017: 3% del PIB), por lo que la actual reforma que está en la Asamblea Legislativa es insuficiente. Además, esta posee mayores de medidas en ingreso, de modo que la reforma fiscal complementaria se espera que esté más enfocada en medidas de control al crecimiento del gasto.