A lo largo de los últimos 12 años el tipo de cambio ha tenido distintas etapas marcadas por los cambios estructurales en esa variable económica. A nivel de política cambaria se pueden establecer dos, la primera entre noviembre 2006 a enero 2015 con el régimen de bandas cambiarias, y la segunda a partir de febrero de 2015 con el régimen de flotación administrada.

No obstante, el tipo de cambio ha estado marcado por periodos de mayor volatilidad que otros dentro el mismo régimen. Por ese motivo, utilizamos pruebas estadísticas que permitan estimar lo cambios estructurales del tipo de cambio para así fijar las etapas. Los resultados de dichas pruebas muestran seis quiebres estructurales, en los cuales se estima un tipo de cambio promedio y se pueden observar en el primer gráfico.

Dicho lo anterior, concluimos que el tipo de cambio en Costa Rica en los últimos 12 años ha estado marcado por 4 etapas:

  1. Introducción de las bandas cambiarias: Previo al inicio de la crisis financiera (agosto 2008), el Banco Central adoptó el régimen de bandas cambiarias en busca de migrar gradualmente a un sistema de flotación administrada. En ese periodo introductorio no existieron grandes movimientos cambiarios y el tipo de cambio promedio fue de ¢514,50.
  2. El periodo de inestabilidad: durante la crisis económica internacional y local (agosto 2008 a 2010) el tipo de cambio se caracterizó por tener la mayor volatilidad desde la adopción de las bandas cambiarias. Esa inestabilidad dejó un tipo de cambio promedio en ¢562,20, donde su valor máximo fue en agosto del 2009 con un valor de ¢590.
  3. La estabilidad de los ¢500: Entre junio de 2010 y marzo del 2014 el tipo de cambio promedió los ¢505. En ese momento se realizó la emisión de los eurobonos, por un monto total de US$4.000 millones, generando un importante influjo de capitales, que evitaron fuertes fluctuaciones en el tipo cambio. Como resultado, entre enero 2011 y marzo 2014, el crédito en moneda extranjera creció en 10,0%, mientras que en moneda local lo hizo en 6,0%, generando una mayor dolarización de las carteras del sector privado. Además, el BCCR logró afianzar sus reservas internacionales, al incrementarlas de US$4.066 millones en 2010 a US$7.300 millones en 2014.
  4. El reajuste y la devaluación gradual: Desde abril del 2014 el tipo de cambio ha mantenido un proceso de ajuste que desencadenó periodos de relativa estabilidad y ligeras devaluaciones. La primera fase arranca en abril 2014 con una depreciación de la moneda causada por el anuncio de la FED del inicio de la normalización de la política monetaria, política que se postergó hasta diciembre 2016. En ese año (2014) el tipo de cambio subió de ¢500 a ¢540, para luego mantener un promedio de ¢539,29 hasta mayo de 2016. Durante esa fase de estabilidad, el exceso de liquidez en los mercados internacionales y la última emisión de eurobonos (2015) facilitó la relativa estabilidad en la moneda. Sin embargo, a partir del segundo semestre del 2016 se dio el segundo ajuste en esta cuarta etapa, al anticiparse el inicio de subida de tasas de interés por parte de la FED, y el mercado local inició una dolarización del ahorro. En ese segundo semestre, la riqueza financiera en dólares aumentó 19,0% en términos interanuales, desencadenando una depreciación gradual. Dicho fenómeno, sumado a otros factores, produjo una subida repentina en el tipo de cambio, que llegó a su máximo en ¢595,28 en mayo 2017. En esa esta segunda fase el promedio del tipo de cambio se ubicó en ¢562,47.

¿Cuál es la siguiente etapa?

En el primer trimestre del 2018, el mercado cambiario ha tenido un exceso de dólares, explicado por la colocación de los bonos del gobierno en esa moneda y los saldos positivos en las ventanillas de las entidades financieras. Como resultado, al cierre de marzo el tipo de cambio reportó una apreciación acumulada del año de 0,7% (el tipo de cambio cerró en ¢566,39), dato significativamente distinto a la depreciación de 1,1% observada en el mismo periodo del 2017 (tipo de cambio cerró ¢562,21).

Ante esa situación, la trayectoria del tipo de cambio está condicionada no solo a los eventos externos, sino también al comportamiento del mercado local, principalmente al manejo de la deuda interna del gobierno central. De acuerdo con nuestros análisis, vemos presiones a la baja en el tipo de cambio en Monex, pero el BCCR evitará que este macro-precio tenga fuertes apreciaciones. Además, prevemos que el rumbo de la política monetaria de la FED es trascendental para compensar posibles disminuciones en el tipo de cambio. Dicho lo anterior, proyectamos en 2018 una etapa de relativa estabilidad, con un tipo de cambio oscilando, en promedio, en el rango de ¢563 y ¢573.