El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero registró una variación mensual de 0,21%, en línea con nuestro pronóstico (0,26%) y deja la variación interanual en 2,2% (nuestra expectativa 2,3%). Por segundo mes consecutivo existe una caída en la variación interanual de los precios; no obstante, se califica de carácter transitorio debido a que aún no se han materializado completamente los efectos del mayor precio del petróleo.

De acuerdo con nuestras estimaciones, los riesgos sobre las presiones inflacionarias para el 2018 vendrían del tipo de cambio en el ciclo electoral y un primer semestre con fluctuaciones en el precio del crudo. El primer determinante se ha mantenido estable, mientras que el segundo presenta mayores movimientos, al pasar de US$60,4 el barril en diciembre a US$65,0 en enero, según la referencia de WTI. En esa línea, mantenemos la trayectoria de inflación como anunciamos en nuestro reporte de Perspectivas económicas 2018, donde se anticipan presiones inflacionarias moderadas a lo largo del año y proyectamos una inflación al cierre del 2018 en 3,2%.

Los alimentos frenaron el crecimiento general de los precios

Durante febrero el aumento mensual del IPC fue compensado por una contracción de 0,17 puntos porcentuales (p.p.) en los precios de los alimentos, particularmente en las frutas y verduras. Por otra parte, la mayor contribución provino de la educación, por los ajustes típicos a inicio de año en los colegios y escuelas privadas, más el aumento de los combustibles. La educación y el transporte sumaron una contribución sobre la variación mensual del IPC de 0,33 p.p. Además, la difusión inflacionaria se mantuvo por debajo del promedio de los últimos 7 años, mostrando la ausencia de presiones sobre los precios durante febrero.