La revisión de la perspectiva de estable a negativo por parte de Fitch fue una decisión que ya el mercado había descontado, pero permitió hacer un llamado de atención para los candidatos presidenciales. El tema crítico está ligado con los resultados de las próximas elecciones.

Según muchos politólogos, se anticipa una Asamblea Legislativa fragmentada y bajo ese escenario consideramos que los acuerdos políticos para aprobar una reforma fiscal serán difíciles. En ese sentido, la capacidad del nuevo gobierno para negociar y la velocidad para agilizar el proceso de una consolidación fiscal serán claves.

Dicho eso, si en el primer semestre del 2018 no se logran adelantos en materia de la reforma fiscal, las agencias calificadoras (Fitch Ratings, Standard & Poors y Moody´s) están dispuestas a reducir la calificación de riesgo de BB- a B+. Como resultado, el acceso al crédito del gobierno será más limitado y con un costo mayor, en conjunto con una desmejora de la percepción del país en los mercados internacionales.

Sin embargo, esos mercados han comenzado gradualmente a categorizar los bonos soberanos de Costa Rica con aquellos que están con B+. En Aldesa tomamos países que tienen una calificación de riesgo BB- y B+, para comparar los rendimientos de los bonos con los de Cosa Rica en plazos de maduración similar, utilizando Standard & Poors (S&P) como calificadora de riesgo de referencia.

De acuerdo con los resultados, los bonos de largo plazo de Costa Rica se están negociando a rendimientos similares a los bonos con una calificación de B+. Por ejemplo, el eurobono con vencimiento al 2045, tiene un rendimiento mayor en 12,1 puntos base que el bono internacional de Argentina que vence en 2046 (según S&P Argentina mantiene una calificación de B+). Por otra parte, los que están con una maduración de 10 años no se negocian a un rendimiento similar a los bonos que tiene una calificación B+, pero el ajuste ha comenzado a darse paulatinamente.

Además, las proyecciones de las cifras fiscales de Costa Rica son pesimistas para el 2018, por lo que desalienta la confianza de los inversionistas, tanto nivel local como internacional. En Aldesa prevemos el déficit fiscal en 6,4% del PIB, mientras que aquellos países con mantienen la misma calificación de riesgo que Costa Rica el déficit fiscal promedio se estima en 4,3%. Asimismo, proyectamos el nivel de deuda en 50,0% del PIB, estando así ligeramente por encima del umbral de sostenibilidad que recientemente el Banco Central estimó en 48,6%.

En resumen, sostenemos que la reducción de la calificación de riesgo para Costa Rica estará condicionado a los resultados de las próximas elecciones. En ese sentido, un escenario con un congreso fragmentado dificulta los acuerdos políticos para una reforma fiscal, por lo que el trabajo de negociación para el equipo económico del próximo gobierno será clave.