El déficit fiscal cerró el 2017 en 6,2% del PIB, dato por encima de nuestra proyección (5,8%) y lo que esperaba el mercado (5,9%). En gran medida las correcciones del crecimiento económico hacia a la baja causaron que el déficit fiscal como porcentaje del PIB aumentara por un tema de cálculo (según nuestras estimaciones, 2 puntos porcentuales). Además de lo anterior, el resultado del 2017 se acentuó más de lo esperado por dos motivos: i) una reducción de los ingresos con respecto al PIB, ii) un constante aumento del gasto en intereses causado por el incremento de la deuda.

Hacia adelante, estimamos una mayor reducción de los ingresos tributarios producto de una desaceleración de la actividad económica

Durante el segundo semestre del 2017, el impuesto sobre la venta tuvo una disminución interanual de 1,1%, explicado por la desaceleración de la demanda interna, particularmente en el consumo de los hogares. Para el 2018 proyectamos un ligero crecimiento del consumo en 2,6%, y como resultado vemos desacelerándose uno de los impuestos más significativo del gobierno (el impuesto sobre ventas). Además, dado el menor crecimiento económico, el espacio del gobierno para lograr una mayor recaudación del impuesto sobre la renta se reducirá. Dicho eso, prevemos los ingresos totales del gobierno en 14,3% del PIB en 2018, 0,3 puntos menor al 2017.

Gasto en intereses continuaran presionando hasta que no exista un ajuste fiscal

El 30% del aumento del déficit fiscal (pasó de 5,2% del PIB en 2016 a 6,2% del PIB en 2017) provino del gasto de intereses, explicado por el constante aumento de la deuda, la cual pasó de 44,9% del PIB en 2016 a 49,2% del PIB en 2017. En ese sentido, de no existir un proceso de consolidación fiscal, el comportamiento en esas dos variables fiscales continuará, acompañado de un mayor riesgo soberano en el mercado internacional y local. Además, la inflación se espera que oscile en torno al 3,5% durante el 2018, lo que implica una mayor presión en el aumento del gasto en remuneraciones. En consecuencia, estimamos un déficit fiscal en 6,5% para 2018 y un nivel de deuda de 52,7%, ambos como porcentaje del PIB.