El Índice de Precios al Consumidor (IPC) para noviembre alcanzó una variación mensual de 0,16%, explicado por el incremento en los precios de los alimentos y parcialmente compensado por la disminución en los precios del transporte. De esa manera, la variación interanual alcanzó el 2,49%, manteniéndose dentro del rango meta del Banco Central de Costa Rica (2%-4%).

Dicho lo anterior, se proyecta que la inflación cerrará en 2,70% en el 2017, en gran medida impulsado por la recuperación de los precios de los combustibles, los alimentos y el shock transitorio que se presentó en octubre, como fue la tormenta Nate (la cual causó que los precios de las hortalizas y tubérculos se aceleraran durante los últimos dos meses).

Por otra parte, indicadores como las expectativas de inflación y de inflación subyacente continúan estables. Las primeras llevan 17 meses consecutivos dentro del rango meta del Central, lo que muestra como los agentes económicos se toman con credibilidad el objetivo de la autoridad monetaria. Mientras que la inflación subyacente mantiene un ritmo de recuperación más moderado que la inflación general, al cierre de noviembre alcanzó una variación interanual de 1,95%.

Con ello, no hay presiones sobre la inflación ni en los indicadores claves de la misma (expectativa e inflación subyacente). Percibimos que los riesgos en el 2018 pueden venir del tipo de cambio, pero estos los calificamos de riesgos moderados. En ese sentido, proyectamos que la inflación en 2018 se mantendrá en el rango meta y cerrará en diciembre en 3,2%.