Recientemente observamos en nuestros reportes que la actividad continúa moderándose. En setiembre, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) medido por la tendencia ciclo registró una variación interanual (% a/a) de 2,7%, dejando el incremento al tercer trimestre del año en 3,1%.

Ese resultado se explica por un sector construcción rezagado y un menor dinamismo en la industria comercial, lo cual fue parcialmente contrarrestado por el sólido desempeño del sector manufacturero y de servicios.

Dicho lo anterior, las industrias relacionadas con la demanda interna (consumo de los hogares, inversión y consumo del gobierno) muestran un debilitamiento, mientras que aquellos que se asocian con la demanda externa lideran el crecimiento.

Es por eso que en Aldesa reajustamos nuestras previsiones de crecimiento económico para el 2017 y 2018. Para este año reducimos el pronóstico de 3,9% a 3,6%, mientras que para el 2018 lo reducimos de 4,0% a 3,7%. Estamos entrando en una fase de desaceleración del crecimiento, acompañado con una alta incertidumbre a nivel político y fiscal, lo cual genera un menor optimismo al sector empresarial y al consumidor. Por otra parte, observamos a la economía rebotando en el segundo semestre del 2018 con un mayor optimismo.