El Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó una variación interanual de 1,6% para setiembre, dato mayor al de agosto (0,9%), con lo que rompe la desaceleración observada en los últimos tres meses.

En nuestro último informe de inflación (CR: Inflación de agosto sorprende al mercado), argumentamos que los resultados entre junio y agosto eran un fenómeno transitorio causado por el crecimiento nulo del precio de los combustibles y la caída en el precio de los bienes agrícolas. Dicho esto, vemos la inflación retornando gradualmente a su rango meta (2%-4%) al cierre del 2017, por lo que mantenemos nuestra previsión de 2,3% en 2017 y 3,1% en 2018.

Al analizar la variación mensual de la inflación y sus componentes, los que más contribuyeron fueron los precios del transporte y de salud, ambos con una contribución total de 0,31 puntos porcentuales sobre la inflación mensual. Por otra parte, el componente de alimentos fue el que más disminuyó, con una contracción significativa en el precio de productos como el tomate, la cebolla y el chile dulce.

Al mirar hacia adelante, las presiones de inflación estimamos que vendrán principalmente del componente de alimentos y transporte. Por un lado, el fenómeno lluvioso afectó en gran medida la producción agrícola, por lo que las frutas y verduras deberán aumentar de precio, mientras que la recuperación del crudo que ha estado oscilando entre los US$56-US$59 el barril, tendrá un efecto directo sobre el precio de los combustibles y el transporte público.