El Banco Central de Costa Rica (BCCR) reportó un crecimiento interanual del Producto Interno Bruto (PIB) en 4,0% para el segundo trimestre del 2017, dejando el crecimiento promedio del primer semestre en 3,9%. El desempeño del PIB se caracterizó por un sólido dinamismo de las exportaciones (+8,0% variación interanual), que estuvo ligado al buen desempeño de las zonas francas.

No obstante, el consumo de los hogares continua con su proceso de desaceleración, al registrar un crecimiento interanual de 2,0% frente al 5,6% reportado en el mismo trimestre del 2016. Dicho esto, el comportamiento del PIB sigue en línea con nuestra expectativa y mantenemos la previsión de cierre de año en 3,9% y 4,0% para el 2018.

¿Qué desalienta al consumo de los hogares?

En el 2017 el consumo de los hogares inició una desaceleración, provocando que la demanda interna del país pierda fuerza. En ese sentido, existen tres factores que determinan el comportamiento del consumo:

  • Ingreso real: durante el 2015 y 2016 la solidez del gasto de los hogares dependió en gran medida del ingreso real de los consumidores. Sin embargo, al cierre del primer semestre del 2017 este reportó una caída de 2,7%, explicado por fenómenos como la recuperación del precio de los combustibles y la depreciación del tipo de cambio.
  • Crédito: así como el ingreso real, la facilidad de crédito fue otro determinante clave durante 2015 y 2016. En la actualidad el crédito al sector privado está creciendo a una tasa de 10%, frente al 13% reportado el año anterior. En gran medida esto es producto de una menor programación de créditos por parte de la banca estatal, así como el proceso de aumento de tasas de interés.
  • Expectativas: Este indicador se mide a través del Índice de Confianza del Consumidor de la Escuela de Estadística de la UCR. Si bien desde noviembre del 2016 la confianza venía subiendo, en agosto se reportó una importante caída causada por la incertidumbre del futuro económico del país. Algunos de los eventos que influencian la preocupación de los consumidores son el shock en el tipo de cambio en mayo y el discurso del Presidente Solís sobre los problemas de iliquidez del gobierno.

Dicho esto, los fundamentales del consumo continúan deteriorándose, como hemos insistido en informes pasados (ver: IMAE se acelera pero algunos fundamentos económicos siguen debilitándose). A esto se le suma un nivel de inversión que no logra arrancar, debido a la incertidumbre política, por lo que al mirar hacia adelante observamos una demanda interna menos dinámica que en trimestres anteriores.