Al cierre de agosto, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) disminuyó en 2,20 puntos respecto al trimestre anterior, para ubicarse en 40,2 puntos. Ese resultado rompe la tendencia observada en los últimos nueve meses de una confianza del consumidor creciente.

El ICC se descompone en el Índice de Condiciones Económicas Actuales (ICEA) y el Índice de Expectativas Económicas (IEE). El primero cuantifica la percepción de los consumidores sobre la situación económica actual, mientras que el segundo lo hace sobre el futuro económico del país. Dicho esto, el ICEA no mostró importantes cambios pero el IEE bajó en casi tres puntos, por lo que los consumidores valoran que las condiciones económicas actuales se mantienen, pero sus mayores preocupaciones están en el futuro económico del país.

Los resultados del Índice de Confianza del Consumidor están línea con el desempeño de las ventas de bienes duraderos, que están muy correlacionados con la posición cíclica de la economía. Por eso, el proceso de desaceleración de las ventas de automóviles y el consumo total de los hogares no es una casualidad, reflejo de ello son los resultados del ICC y sobre todo del IEE para el último trimestre.