Lo más relevante para el mercado fue la recuperación en los precios del crudo, que ya empiezan a negociarse en torno a los US$50 el barril. Como resultado, los mercados de renta fija de América Latina tomaron ventaja de ese evento, teniendo un flujo importante de compra en los bonos soberanos y corporativos relacionados con los commodities.

El punto crítico para la región en lo queda del año es el crecimiento económico. A medida que avanzan los trimestres los recortes en las previsiones se hacen notar. BBVA apunta a un crecimiento para Latinoamérica de 0,8% frente al 1,2% de inicios de año, dato explicado por la moderación en el crecimiento de Chile y Perú.

Un segundo punto a destacar para la región es el ruido político inherente. Durante este año y el próximo habrá muchos procesos electorales en América Latina. “Ese ruido político puede no sólo comprometer la gobernabilidad y frenar los procesos de reforma en marcha, sino dar pie a la aparición de propuestas populistas y que se presenten sin un programa económico de reformas que sea coherente y promueva el crecimiento en el largo plazo.”

En Costa Rica, la perspectiva y el desempeño de la economía se califica como estable. No obstante, los síntomas de una moderación en el crecimiento empiezan aparecer. Por un lado, el Banco Central reduce su expectativa de crecimiento, mientras que fundamentos claves de la economía se comienzan a desacelerar, como son las ventas de automóviles y crédito al sector al privado. En Aldesa, vemos este proceso como una desaceleración gradual que estaba anticipada y que a su vez puede afectar los mercados locales, dada la subida de tasas adoptada por la autoridad monetaria.