El Índice de Precios al Consumidor (IPC) para julio alcanzó una variación interanual de 1,2%, dato menor al de junio (1,8%), lo que a la vez confirma la necesidad de reducir nuestro pronóstico de inflación para el cierre del año. La recuperación más lenta de lo esperado en el precio del petróleo y la moderación en la depreciación en el tipo de cambio, son las variables que más influyen en nuestro ajuste. De esta manera, revisamos a la baja la previsión de inflación de 2,6% a 2,3% en 2017, mientras que para el 2018 la estimamos en 3,1%.

En relación con el resultado de julio, la inflación creció mensualmente 0,32%, dato mayor al del mes anterior (0,08%). Al descomponer el IPC por grupos, alimentos fue el que explicó prácticamente la subida del mes con una contribución de 0,34 p.p. Por otra parte, el grupo de transporte fue el que más contrajo el incremento del mes, explicado por la reducción en las tarifas de los combustibles y los automóviles. A nivel interanual, la variación de 1,2% respondió principalmente a un efecto base, por lo que los próximos meses rebotará.

Tomando en cuenta lo anterior, en Aldesa vemos la inflación retornando hacia el rango meta del Banco Central de Costa Rica, pero a un ritmo más moderado. Es por esa razón que la postura agresiva de la autoridad monetaria debe reducirse, si los precios siguen nuestra senda de crecimiento en lo que queda del año.