El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio registró una variación mensual de 0,08%. El resultado estuvo explicado por el aumento en el componente de alimentos (+1,00%) y parcialmente compensado por la caída de la inflación de transporte (-1,46%). De esta manera, la tasa interanual de la inflación se ubicó en 1,77%, debajo de lo esperado por el mercado en el primer semestre (2,60%) y ligeramente inferior a nuestra expectativa (1,82%).

En Aldesa insistimos en que la recuperación de la inflación en este año va estar conducida por el repunte en el precio del grupo de transporte. No obstante, en el último trimestre se registró un agotamiento en el repunte de este grupo del IPC, explicado por el precio del petróleo, el cual se ancló en el rango de US$45-US$49 el barril. En ese sentido, un crecimiento moderado en la inflación de transporte puede conllevar a una corrección de nuestra proyección sobre el aumento de los precios para el cierre del año.

Los síntomas de presiones inflacionarias se desaceleran, pero aún se mantienen, por lo que seguimos estimando una inflación de 2,6% al cierre del año. En línea con lo anterior, estimamos la difusión inflacionaria (porcentaje de artículos que aumentan de precio en el mes), que sirve como indicador de presiones inflacionarias, y ese se ubicó en 54,3% al cierre de junio. Este último resultado se encuentra por encima del promedio de los meses de junio de los últimos 7 años (el promedio es 47,4%), lo que nos sugiere que esas presiones en la inflación aún siguen latentes.