En lo que va del año el Banco Central de Costa Rica (BCCR) ha realizado cinco aumentos en la Tasa de Política Monetaria, ubicándola en 4,50%. El desequilibrio causado en el tipo de cambio durante los últimos meses, sumado a la normalización de política monetaria de la FED, han desencadenado una postura agresiva del ente.

Esos movimientos en la Tasa de Política Monetaria se generan en el Mercado Integrado de Liquidez (MIL). En la práctica, la TPM se define “como la tasa de interés que cobra el Banco Central de Costa Rica en sus operaciones activas (préstamos) a un día plazo en el MIL”.  Por su parte, en ese mercado las entidades del Sistema Financiero Nacional negocian operaciones de liquidez de corto plazo (de 1 a 90 días).

Comprendiendo lo anterior, el primer “shock” producido por la TPM se transmite en las tasas del MIL. Según investigaciones del BCCR, la propagación de la TPM se da en las tasas interés pasivas, iniciando por los bancos públicos para luego afectar los privados. Destacándose que el efecto sobre las tasas activas no se da manera directa, sino por los movimientos de los bancos en las tasas pasivas. En ese sentido, el orden de propagación sobre todas las tasas del sistema financiera se estima en alrededor de siete meses.

En consecuencia, a medida que se han venido dando los incrementos en la TPM, las reacciones en el sistema financiero se han comenzado a materializar. La tasa de interés promedio del MIL pasó de 2,05% al cierre del primer trimestre (T1) a 5,48% al cierre del segundo trimestre (T2). En esa misma línea se incrementó la Tasa Básica Pasiva al pasar de 4,50% en T1 a 5,75% a inicios de julio.

En Aldesa no descartamos nuevos aumentos en la TPM, incluso la observamos en niveles del 5,0% al cierre del año con un sesgo al alza, lo que provocaría aún más presiones sobre las tasas de interés. Como resultado estimamos la Tasa Básica Pasiva al cierre del año en 6,50%.