El Ministerio de Hacienda reportó un déficit fiscal acumulado a mayo de 2,1% del PIB, dato mayor al del 2016 (1,8%), pero ligeramente inferior al del 2015 (2,3%). Este resultado estuvo explicado por el incremento en el gasto total, el cual tiene tres componentes que vienen ejerciendo presión en el año: el gasto en intereses, las transferencias corrientes y el gasto en capital. El 33% de la variación interanual del gasto total correspondió al gasto de intereses, determinado por al grado de endeudamiento durante los últimos 2 años. Por su parte, las transferencias corrientes y el gasto en capital crecieron interanualmente en 11,5% y 134,8%, ya que al ser este el último año del gobierno dichos componentes tienden a crecer.

 

Nuestra perspectiva se mantiene. En Aldesa consideramos que la presiones del gasto irán ejerciendo un incremento gradual en el déficit fiscal durante el 2017. En informes anteriores hemos sostenido que el componente de transferencia e intereses presionarían gradualmente el gasto del gobierno, pero además de estos, prevemos que el componente de remuneraciones jugará un papel clave en el segundo semestre. Al cierre del año proyectamos un déficit fiscal de 5,8% del PIB con un sesgo a la baja.