Brasil reportó un crecimiento para el primer trimestre del 2017 de 1,0% comparado con el trimestre previo, dato en línea con las expectativas del mercado. Este avance está explicado por un sector agrícola que tuvo un solido crecimiento trimestral del 13,4%, acompañado por un sector industrial que se beneficia de la demanda externa del país. Dicho lo anterior, la economía brasileña parece mostrar signos de una recuperación gradual, donde se destaca que la variación anual del Producto Interno Bruto pasó de -3,6% al final del 2016 a un -2,3% al cierre de marzo del 2017.

Por el lado de la demanda, el consumo de los hogares y la inversión se mantiene en números rojos. A nivel trimestral, el consumo de los hogares registró una caída de 0,6%, explicado por elevados niveles de desempleo, mientras que la inversión sigue sin levantar por el bajo nivel de confianza de los empresarios. Este efecto negativo en la demanda interna estuvo parcialmente compensando por la fuerte demanda externa en Brasil, la cual registró un crecimiento trimestral de 4,8%, dejando la variación interanual en 0,2%.


Los vientos positivos de Brasil fueron compensados por el escándalo de corrupción de Temer
. Si bien el mercado sigue observando una recuperación en Brasil, el tema de una reforma fiscal se vuelve fundamental para el riesgo soberano de ese país. En Aldesa consideramos que el atractivo de Brasil está en las cifras de crecimiento, como las recién reportadas, así como en el avance de ese ajuste fiscal, que provocaría que el país vaya retornando ligeramente a su grado de inversión.