Este jueves la firma Fitch Ratings reportó la nueva calificación de riesgo de los bonos soberanos de Costa Rica. Si bien existió un deterioro en esta (pasó de BB+ a BB) es importante destacar la perspectiva estable sostenida por la calificadora, la cual se respalda por la estabilidad de los fundamentos macroeconómicos que puntualizaremos a continuación.

Primero, en el último año se ha observado un dinamismo en el crecimiento económico (+4,3% proyectado), explicado sustancialmente por la demanda interna (+3,9% proyectado). Este comportamiento se espera que sea similar en el 2017, lo cual deja la proyección de crecimiento en 4,1%.

Segundo, el exceso de liquidez en el mercado financiero ha permitido que el Gobierno Central logre captar recursos sin tener que afectar ni las tasas de interés, ni el crédito al sector privado.

Tercero, los ajustes a nivel de control del gasto por parte del gobierno han causado constantes modificaciones en la proyección de balance fiscal en Costa Rica, desde 6,5% hasta 5,1% para el año 2016.

Dicho lo anterior, se observa en el corto plazo, como apunta Fitch Ratings, una perspectiva estable. Desde la óptica del inversionista, el deterioro en el cambio de la calificación de riesgo viene a ser algo esperado y que ya ha sido descontado por el mercado. Por ello, dependiendo del horizonte y objetivos del inversionista, la noticia no viene a cambiar sus decisiones.

No obstante, al mirar el largo plazo la perspectiva es más inestable, ya que al ser la situación fiscal un problema estructural, es necesario tomar políticas adecuadas que permitan hacer el ajuste necesario. De no ser así, tendría consecuencias que incrementarían el grado de incertidumbre para las inversiones a más largo plazo.