Tal como lo esperábamos, el FOMC de la Reserva Federal aumentó en un cuarto de punto el rango de las tasas de interés para los depósitos institucionales de corto plazo, conocidos como  fondos federales (FED FUNDS), tasa que sirve de referencia para toda la estructura de tasas de interés a diferentes plazos.

Asimismo, manifestaron que dentro de sus expectativas se encuentran tres posibles aumentos en el 2017 y hasta ocho posibles aumentos entre el 2018 y el 2019. La FED espera un escenario de crecimiento alrededor del 2.1%, con un inflación también cercana al 2.0% y menor desempleo.

Con lo anterior, mantiene las expectativas conservadoras en el crecimiento y la inflación, donde muchos analistas apuntaban a cifras más altas con los estímulos fiscales que traería el gobierno de Donald Trump. Para lograr esto, es probable que la herramienta a utilizar sean precisamente las tasas y no la política monetaria acomoditicia de los últimos años, permitiendo que esta pueda volver a ser utilizada en el futuro de forma efectiva.

Con ello, Estados Unidos podría mantenerse creciendo alrededor del 2.0% y creando empleo, sin necesidad de pensar en un sobre calentamiento, lo cual es positivo a efecto del desempeño económico.

Hace un año, el escenario era de 4 ajustes para 2016 y finalmente ocurrió 1, en un año marcado por la incertidumbre política y la “data dependencia”. Ahora, para el 2017, con los 3 ajustes esperados, el fenómeno Trump con los estímulos fiscales sí puede marcar un hecho diferenciador en esta coyuntura. Sin embargo, esperaríamos al menos hasta junio para prever el próximo ajuste, dependiendo de cómo comienza a reaccionar la economía con el nuevo gobierno y la implementación de sus políticas.

Asimismo, nos lleva a esperar una mayor divergencia respecto a lo que sucede en otros bancos centrales relevantes, caso de la Unión Europea y Japón, que continúan apostando a las inyecciones de dinero, compra de bonos y otras herramientas no convencionales, buscando más crecimiento e inflación, aunque los resultados siguen siendo menores a los esperados. A la vez, la divergencia entre los rendimientos, podría implicar que mucho del dinero de estos mercados pueda ir hacia los Estados Unidos, al buscar mejores alternativas.

Lo anterior, refuerza lo que hemos venido visualizando de una economía norteamericana que continuaría robusteciéndose, con cambios graduales en los niveles de las tasas y un dólar fortaleciéndose, de forma que afectaría negativamente a las economías emergentes y la valoración de los portafolios de renta fija.

En esa línea, seguimos viendo oportunidades en renta variable en algunos sectores del mercado norteamericano como energía, financiero e infraestructura; mientras que en renta fija, vemos un mercado con perspectivas negativas ante la expectativa de tasas más altas, por lo que seguimos recomendando instrumentos locales, tanto en colones como en dólares, donde también podrían darse oportunidades interesantes de compra de eurobonos, conforme se den los ajustes.