Tras un año de incertidumbre política, los Estados Unidos están a las puertas de un nuevo gobierno encabezado por Donald Trump. El partido republicano recibe una economía con un crecimiento trimestral promedio de 1.8% en 2016, una tasa de desempleo cercana a su nivel natural de 4.6% y la inflación de largo plazo alrededor del 1.7%, cercana al 2.0% que tiene como objetivo la Reserva Federal (FED). Este escenario es considerado positivo por la mayoría de analistas, quienes aseguran que el país finalmente logró dinamizar el sector real de forma sostenida.

Sin embargo, el nuevo Presidente ha sido uno de los principales  críticos de las estadísticas anteriores y, principalmente, hacia los estímulos monetarios de la FED. Por ello, su principal propuesta es un fuerte estímulo fiscal para crear infraestructura y apoyar industrias como la petrolera, de la mano de desregulación financiera, menos impuestos y un clima que facilite los negocios, siendo estos sectores los que se fortalecerían en los próximos meses, a costas de un mayor déficit público.

Lo anterior fue incorporado por la FED, que sostiene una perspectiva de crecimiento para el 2017 de 2.1%, quizá menor a la que se esperaba con Trump. También mantuvo el objetivo inflacionario de largo plazo del 2.0%. El ente pudo haber disminuido la política monetaria acomoditicia como contrapeso a la política fiscal para evitar un sobrecalentamiento, pero en su lugar, utilizará como herramienta de ajuste las tasas de interés, de forma que esa pueda ser usada en un futuro para reactivar la economía.

En el escenario anterior, continuaría un desempleo alrededor del 4.5%, aunque aumentarían las contrataciones y, con ello, la generación de empleo, con el regreso de trabajadores que ahora sí tendrían demanda laboral en las industrias que Trump impulsa.

El patrón de tasas de interés que marca los Estados Unidos, va de la mano de un fortalecimiento del dólar, que incrementaría el apetito por los Estados Unidos respecto a otras monedas, generalmente consideradas como refugio y con efectos más significativos en los mercados emergentes. De momento, la ruta en temas comerciales y geopolíticos del nuevo Presidente continúa en la mira, pero el escenario esperado en cuanto al crecimiento y la generación de empleo de ese país son positivos.