El 2016 cierra como un año positivo en la mayoría  de los indicadores de la economía costarricense. El crecimiento económico superará el 4.0%, pese a una constante ralentización de la economía global, impulsado por el sector servicios y el mejor desempeño de la demanda externa, destacando la recuperación del sector agrícola a través de los productos tradicionales.

A pesar de la ausencia de una reforma fiscal integral, el gobierno ha logrado continuar con una mejor recaudación y crecimiento de los ingresos respecto a los gastos, logrando reducir el déficit fiscal y mejorando la perspectiva de las finanzas públicas, esfuerzo que debería continuar  el próximo año en medio del esfuerzo conjunto del Banco Central de Costa Rica (BCCR) y el Ministerio de Hacienda para financiar la deuda pública.

La inflación sigue en niveles menores al 1.0%, influenciado en gran parte por factores externos, pero también como parte del manejo de la política monetaria del BCCR. Además, la entidad ha influido en menores tasas de interés  sobre la economía y, con ello, facilitó el manejo del financiamiento de la deuda pública.

De igual manera, los agentes económicos comenzaron a internalizar los movimientos del tipo de cambio en la toma de decisiones, de forma que ha contribuido a que el Central esté más positivo en cuanto a la reducción del crédito en dólares.

El 2016 ha sido un año en el que el país ha logrado estabilidad o tendencia positiva en estos indicadores, donde el principal reto ahora es consolidar este comportamiento para que sean permanentes, tanto para  el 2017 como para los próximos años, en medio de un previsto año electoral.