La evolución del precio del petróleo es una variable clave en el desempeño de la economía de Costa Rica, ya que tiene efectos significativos en el nivel de precios, por lo que es considerada en la programación macroeconómica del Banco Central.

El precio del petróleo ha tenido tres etapas durante el 2016. Al comenzar el año, continuó con la tendencia a la baja hasta alcanzar niveles mínimos cercanos a los $30 por barril a finales de enero, para recuperarse gradualmente hasta finales de mayo, llegando inclusive a los $50 por barril. Sin embargo, tal y como hemos previsto, durante los últimos tres meses, la tendencia se revirtió de nuevo y actualmente se cotiza alrededor de los $40.

Asimismo, se ha mostrado la falta de cooperación entre los países miembros de la OPEP por llegar a un acuerdo y limitar su producción, y más bien, quedó claro que productores importantes como Arabia Saudita e Irán tienen como principal objetivo aumentar su cuota de mercado, aprovechando los precios bajos para desincentivar a otros competidores a producir, principalmente estadounidenses.

Durante julio Arabia Saudita alcanzó una cifra de producción record, lo cual refleja que continúa con la estrategia por alcanzar mayor cuota de mercado, pues aunque entre junio y agosto el país suele aumentar su producción por la mayor demanda, para este año esta se redujo respecto al año anterior.

Tanto Arabia Saudita como Irán están cerca de alcanzar sus límites de producción, de forma que podrían requerir inversiones importantes para aumentar su capacidad y necesitar de precios mayores para realizar las inversiones, dando alguna posibilidad de cooperación entre los países.

No obstante, para los próximos meses, es posible que las prioridades de los países productores continúen como en meses recientes, ampliando la oferta del crudo, y que, sin presiones significativas de demanda, los precios puedan continuar oscilando entre los $40 y $50 por barril, similar a semanas recientes. Es decir, niveles menores a los $55 que supone el Programa Macroeconómica del Banco Central para el 2016.

Para Costa Rica lo anterior es positivo, pues favorece a la economía con una menor factura petrolera, evita presiones sobre el tipo de cambio y la inflación y contribuye así con las metas del Banco Central y la estabilidad macroeconómica.