El Fondo Monetario internacional (FMI) emitió el informe de la economía de abril llamado “Crecimiento mundial demasiado lento por demasiado tiempo”, aunque el crecimiento estimado del 2016 pasó de 3.1% a 3.2% respecto a la última revisión y la proyección del 2017 es de 3.5%.

Las cifras son menores a las proyectadas en octubre 2015, pero las economías avanzadas continúan con perspectivas positivas de crecimiento para los próximos dos años, por lo que los mercados deben tener confianza sobre la evolución de estas, siempre pendientes de la transición china y las políticas cambiarias de las economías emergentes, las cuales pueden ajustar el apetito de riesgo de los mercados en el corto plazo.

Entre recuperación y crecimiento…

Estados Unidos: el FMI proyecta que crecerá un 3.2% durante 2016 y 3.5% en 2017, cifras que hacen pensar en una mayor consolidación de la actividad económica. La tasa de desempleo llegó a 5% (+0.1% respecto a febrero), pero hubo mayor creación de empleos. Si bien es cierto los analistas apelan un crecimiento mayor, el actual es gradual y sostenible, en medio de la menor competitividad por devaluaciones de otras economías y el limitado efecto que han mostrado los bajos precios del petróleo sobre el sector real.

China: sus tasas de crecimiento proyectadas continúan superiores al 6%, como parte de la transición hacia una economía que busca incentivar su demanda interna, y con niveles muy superiores al resto de las regiones, como muestra de que el país no va a desacelerarse tan rápido como se había previsto, lo cual contribuye a ajustes más ordenados.

Europa: su recuperación es estable aunque aún insuficiente, pendientes de la decisión que pueda tomar en junio Inglaterra de salirse de la zona euro, lo cual podría crear indicios de desintegración política de otros miembros y, con ello, ajustes monetarios y comerciales.

América Latina: la región se afecta por la desaceleración brasileña, que al igual que otros países, se han visto afectados por los bajos precios de las materias primas, en medio de una fuerte crisis política, que podría desencadenar en más salidas de capital y devaluaciones de su moneda como respuesta. Lo anterior, le expone al riesgo inflacionario.

Costa Rica: la actividad económica medida a través del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) creció en todos los sectores, excepto el de construcción. A febrero, un crecimiento interanual del 5.1% es positivo, pero debe tenerse en cuenta que se compara contra un 2015 de poco dinamismo. Aún bajo esta coyuntura, la demanda interna está incentivando la producción, donde la estimación del Banco Central de Costa Rica y la del FMI coinciden en un crecimiento del 4.2% para el 2016 y 2017.

El crecimiento mundial no alcanza aún los niveles objetivos por los organismos internacionales, pero las desviaciones a la baja responden a ajustes normales de economías, bajo ciclos económicos disímiles, en función a una recuperación no consolidada de las principales y el ajuste de otras como la China, que han provocado desequilibrios cambiarios y de flujos de inversión.

Además, las condiciones han mejorado respecto a la alta volatilidad de inicios del 2016, principalmente por la leve mejora en de los precios del petróleo, la moderación de las salidas de capital de China y la continuidad de las políticas monetarias expansivas de los bancos.