Hasta febrero, el indicador de inflación subyacente de los Estados Unidos -que excluye los precios de la energía y los alimentos- mostró una tendencia al alza, que lo llevó al 2.3%. Lo anterior creó expectativas de un posible ajuste al alza en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, como mecanismo para mantenerse en la meta de 2% del indicador.

Sin embargo, ya la presidente de la Fed, Janet Yellen, había previsto como transitorios los ajustes de precios de meses recientes, lo cual se consolida con el resultado de marzo, donde la inflación subyacente se desaceleró para alcanzar el 2.2% y acabar con la tendencia al alza.

Con lo anterior, no existen presiones al alza en las tasas de interés como mecanismo para ajustar la meta inflacionaria y es una señal que contribuye a disminuir la incertidumbre en los mercados financieros en torno a la evolución de las tasas de interés y su impacto en activos.

Por otro lado, la inflación mensual aumentó a 0.1% para llevar la inflación interanual a 0.9%.