Esta es quizá una de las últimas preguntas que quiere realizarse la gente, debido a que aún sigue muy grabado en la mente de todos los efectos de la recesión de 2008-2009; pero, es importante evaluar el contexto y comprender por qué es uno de los temas más discutidos en los foros financieros durante estos días. El viernes pasado se presentaron datos de crecimiento al cierre de 2015, mostrando que la economía más grande del mundo creció apenas un 0,7% en el último trimestre.

Lo anterior pareciera paradójico, tomando en cuenta que fue precisamente en las fechas de este dato cuando la Reserva Federal decidió subir tasas de interés. Sin embargo, mucha de esta debilidad ya era conocida; un indicador de manufactura estaba en un nivel que señala contracción, la apreciación del dólar estaba afectando las exportaciones estadounidenses y la inflación se mantenía muy débil. Pese a ello, la entidad consideró que estos factores eran temporales y, en cierta medida, el mercado avaló la calificación.

No obstante, la persistencia de dicha debilidad en algunos sectores hizo que algunos analistas se pregunten si hay algo más. Hasta el momento los datos económicos se muestran mixtos, la creación de empleo y la actividad inmobiliaria revelan mediciones bastantes sólidas; el promedio de creación de puestos de trabajo se mantiene por encima de los 200 mil y las ventas de casas nuevas y existentes se dispararon durante diciembre, ayudadas por mejores condiciones meteorológicas.

Por otra parte, la manufactura y el comportamiento en los índices accionarios siguen enviando señales de alerta. A diferencia de China, donde los movimientos en los mercados tienen impacto limitado en el consumo, debido a que son poco profundos, en uno como el estadounidense sí existe un traspaso de volatilidad a pérdida de confianza, el cual se traduce en menos consumo; aunque hasta el momento no hay señales de eso, debido a que las encuestas de confianza se mantienen positivas.

Actualmente no se puede afirmar que Estados Unidos está en una recesión o que va en esa dirección de forma apresurada. Hay un factor muy importante que está incluyendo ruido en la ecuación y es el precio del petróleo. Desde los promedios de ganancias de empresas, la caída en inversión y la subida en rendimientos de deuda corporativa; todos están impactados por lo que pasa con esa materia prima.

Es por eso que la Reserva Federal, el banco central estadounidense, en su comunicado más reciente dejó las opciones abiertas para marzo, cuando se vuelva a reunir. Claramente lo que la entidad quiere es dejar que el tiempo les muestre si la debilidad que se está experimentando es tan temporal como esperan o si es un cambio fundamental que los obligará a colocar en pausa su proyecto de subir tasas.