En 2015 el Ministerio de Hacienda se benefició de un panorama de baja inflación y tasas de interés en descenso, lo que permitió colocar un monto importante de deuda en moneda local y a plazos superiores al 2020. No obstante, en 2016 parece que la tónica será de un mayor apetito por plazos cortos, a medida que el mercado se muestra más cauto, en un escenario donde la totalidad de la captación deberá de realizarse en el mercado interno.

Hace unos días comentamos en este blog cómo durante las primeras semanas de enero se mostró un fuerte apetito por instrumentos de deuda emitidos por el Ministerio de Hacienda, aunque ya se notaba una preferencia por plazos menores. En los últimos días hemos visto consolidarse dicha tendencia, no solo en subastas, sino también en el mercado secundario (donde inversionistas compran y venden títulos valores cada día hábil).

A manera de ejemplo, en la subasta de este lunes, que podría considerarse como poco exitosa, el gobierno recibió ofertas por apenas ₡418 millones, donde bonos con vencimientos al 2020 y al 2023 no recibieron ninguna oferta. Sin embargo, en el mercado secundario se aprecia un aumento en la demanda por títulos a menores plazos.

Un análisis realizado por Aldesa encontró que en los últimos 9 días de negociación se han transado unos ₡50 mil millones en bonos del gobierno con vencimientos al 2020, unas tres veces más de lo negociado en bonos a mayores plazos.

La forma de actuar del gobierno en los últimos meses ha mostrado una correcta lectura del apetito del mercado, por lo que es probable que las próximas subastas se ajusten a ese y que colocaciones a mayores plazos se hagan a través de canjes de deuda, donde participan, principalmente, grandes jugadores.