Recientemente comenzó en Europa un proceso de ascenso de políticos populistas, tanto de derecha como de izquierda; desde Grecia, donde el primer ministro Alexis Tsipras llegó al gobierno con promesas poco creíbles (que le costó a los griegos tener los bancos cerrados por varios días) hasta la fortaleza que ha tomado Marine Le Pen en Francia. En el viejo continente el alto desempleo, de la mano con el aumento en el terrorismo, favoreció el ambiente para políticos con discursos alentadores, pero con pocos planes de ejecución.

Hace unos meses Estados Unidos parecía inmune a este sentimiento, la antigua Secretaria de Estado, Hilary Clinton, se perfilaba como la posible presidenta. No obstante, el bajo crecimiento de los salarios y la pérdida de empleos, debido a cambios tecnológicos, provocaron que los estadounidenses se vean atraídos por populistas de ambos partidos.

Por un lado está la estrella de la televisión, Donal Trump, quien prometió construir un muro en la frontera con México, que ellos mismos pagarían, y, por otra parte está el demócrata Bernie Sanders, quien señaló su guerra contra Wall Street, uno de los sectores con mayor poder en los corredores del congreso americano. Ambos candidatos tuvieron buenos resultados en las primarias de Iowa y en las de este martes en New Hampshire.

Los dos están capitalizando en sectores descontentos con la forma en que se ha manejado el país en los últimos años, y Bernie Sanders, particularmente, parece ser muy popular dentro de los llamados “milenials”, quienes están más abiertos a aceptar cambios en el curso normal del país y parecieran poco atraídos por la idea de la primera mujer presidente.

Los mercados no presentan reacciones frente a este panorama; quizá muchos consideran que aún es muy temprano en la contienda como para comenzar a analizar los efectos. Los dos estados que han votado hasta el momento tienen algo en común: cuentan con una población mayoritariamente blanca y con mejor nivel educativo que el promedio del país, por lo que las siguientes contiendas serán aún más importantes. Ahora los ojos estarán puestos en el primero de marzo, donde varios estados votan en un evento conocido como “Súper Martes”.