Dudas sobre la habilidad de las autoridades chinas para ajustar su país hacia un crecimiento respaldado por el consumo interno son uno de los temas en la mente de los inversionistas durante las últimas semanas. Datos económicos cada vez más débiles generan una serie de ajustes a la política macroeconómica del gigante asiático, en donde se recortó la tasa de préstamos a un año y se redujo, en varias ocasiones, el encaje que deben de mantener los bancos en el banco central. No obstante, su más reciente movimiento es el más ortodoxo y el que está siendo denominado como el Quantitative Easing (QE) chino.

A diferencia de los programas implementados en Estados Unidos, Europa o Japón, donde el banco central compra grandes cantidades de bonos del gobierno, con el fin de inyectar liquidez y que esta sea utilizada para incentivar el crédito y estimular la demanda por activos más riesgosos, en China el programa consiste en permitir a los bancos dejar como colateral créditos ya existentes y así acceder a nuevos recursos a tasas bajas, con el propósito de que sean colocados de nuevo en el sistema.

En los últimos meses los bancos chinos reportaron un aumento en los créditos morosos, por lo que algunas entidades se mostraron poco interesadas en emitir más crédito. Conforme con lo anterior, esta medida pretende incrementar la capacidad de fondeo del sistema financiero, idealmente a empresas en sectores más relacionados con el consumo.

El QE chino busca, además, inyectar liquidez a una economía que desde la devaluación del yuan experimentó fuertes salidas de capitales, ya que internamente sigue existiendo una expectativa de que la moneda local seguirá perdiendo valor.

Aún no han sido dadas a conocer las características que deberán de tener estos créditos para poder ser usados como colateral, algo de gran importancia, porque podría determinar si el banco central está incrementando su exposición a créditos malos.

Dicha medida viene a respaldar el sentimiento en los mercados financieros de que las autoridades en China están preocupadas por la desaceleración económica.