Brasil ha sido de las economías más golpeadas bajo la coyuntura actual, experimentando una tormenta perfecta, con la desaceleración de China, la caída en los precios de las materias primas y una salida de capitales de países emergentes, lo que se ha conjugado con un ambiente político retador.

Hace solo unas semanas la calificadora Standar & Poor´s despojó a Brasil de su calificación de Grado de Inversión y este jueves fue Fitch la que decidió reducirla a solo un paso de Grado Especulativo (de BBB a BBB-). En el reporte que acompañó la decisión, la entidad señaló que la recesión será “más profunda y extensa” de lo que esperaban, con una contracción del PIB del 3% y 1% en 2015 y 2016, respectivamente.

Esta situación ha golpeado los ingresos del gobierno y la calificadora espera que este año cierre con un déficit fiscal cercano al 9% del PIB, situación que se podría deteriorar a medida en que los costos de fondeo del país aumentan.

Para revertir este contexto, la presidenta, Dilma Rousseff, ha tratado de convencer al congreso de la necesidad de reducir el gasto, pero no ha tenido éxito, debido a la popularidad tan deteriorada de la mandataria, quien no se ha podido alejar del continuo ruido sobre un posible “juicio político” que terminaría con su salida del gobierno. Aunque no se ha probado nada en su contra, muchos cuestionan su accionar a la cabeza de la petrolera Petrobras en los momentos en que se dieron los casos de corrupción.

Fitch señala que el “juicio político” no está en su escenario base, aunque señaló que sería visto como un aspecto negativo, debido a que generaría inestabilidad.

La reducción vino acompañada de una perspectiva negativa, la cual significa que hay un 50% de posibilidades de que se dé otra rebaja en el futuro si se cumplen algunos riesgos, como mayor deterioro fiscal, programas de gobernabilidad y erosión de reservas internacionales, dijo Fitch.

Ahora lo que se espera es que la firma reduzca la calificación de empresas brasileñas a BBB, que es el nuevo techo de las calificaciones internas, lo que añade presión sobre las que están más expuestas a la caída en los precios de las materias primas.

La decisión de Fitch no fue una sorpresa para el mercado, aunque el Bovespa (el índice local) cayó y el real se depreció, los movimientos fueron bastante controlados. Hacia futuro el mercado y las calificadoras mirarán aún más de cerca al país, con el fin de determinar si se toman medidas efectivas o si se encaminan a perder una de las dos calificaciones de grado de inversión que les queda, lo que generaría una fuerte venta de bonos por parte de inversionistas institucionales, principalmente.