Los mercados de acciones y bonos a nivel mundial experimentaron hace unas semanas un ajuste importante a la baja; temores sobre la estabilidad de la economía de China y sus efectos en economías emergentes, junto con la incertidumbre ante una posible subida de tasas de interés en Estados Unidos, fueron los disparadores.

Al darse estas correcciones, algunos participantes del mercado sucumben a los temores del momento y deciden salir de posiciones, incluso a niveles donde la inversión no genera resultados positivos. Ello a pesar de que la historia muestra que la mejor estrategia suele ser la tranquilidad, debido a que las correcciones, como la vista recientemente, son comunes.

En 2011, por ejemplo, los principales índices presentaron caídas importantes ante el temor de que el euro dejaría de existir y que Estados Unidos entraría en “default” debido a problemas políticos entre republicanos y demócratas; asimismo, hace tan solo un año el mundo se estremecía frente la pandemia del Ebola. Un inversionista que vendiera durante estos eventos pudo haber generado pérdidas a pesar de que solamente 7 y 2 meses después, respectivamente, los principales índices accionarios volvieron al nivel previo al ajuste.

Lo anterior se presenta porque los mercados suelen sobre reaccionar, más aún en un ambiente financiero como el actual, que es más complejo y donde modelos computarizados realizan operaciones a una rapidez que rivalizan al inversionista más sofisticado.

No obstante, esta estrategia no está libre de riesgos y por eso es importante contar con la información o la asesoría adecuada, que permita mantener una cartera diversificada, así como mantener la mirada en el largo plazo, con el fin de reducir el estrés de tratar de adelantarse a movimientos de corta duración en los mercados, los cuáles seguirán ocurriendo, ya que como dijo el laureado economista Paul Samuelson: “el mercado accionario ha predicho nueve de las últimas cinco recesiones”.