Este martes el Congreso guatemalteco votó a favor de eliminar la inmunidad del presidente Otto Pérez Molina, debido a acusaciones que lo ponen a la cabeza de un esquema de corrupción relacionado con el cobro de impuestos a las importaciones. Las autoridades suponen que los acusados recibieron millones de dólares a cambio de reducir los impuestos de importación. El esquema es conocido como “La Línea”, ya que las negociaciones se realizaban mediante llamadas telefónicas.

El término crisis política no es una exageración, considerando que varios de los ministros renunciaron, la vicepresidenta fue encarcelada en agosto y la decisión del Congreso de ayer martes que permitiría que Pérez sea investigado e incluso enjuiciado.

¿Cuál ha sido la respuesta del mercado?

A pesar de que la situación política del país es grave, el mercado se muestra relativamente tranquilo, aunque los rendimientos de los bonos del país subieron, el movimiento se disimularía fácilmente, considerando el estrés que presentaron los mercados en las últimas semanas.

Por ejemplo, el bono con vencimiento al 2022 tiene un rendimiento del 4,86%, unos 81 puntos base más de lo que rendía en marzo, cifra incluso inferior al rendimiento de un eurobono costarricense con vencimiento al 2023. Otros bonos corporativos locales como Banco Industrial de Guatemala y Cementos Progreso también se han ajustado, pero de igual forma, los movimientos son modestos.

¿A qué se debe?

Hay una combinación de factores que mantienen a los inversionistas tranquilos, en primer lugar la economía se ha visto beneficiada por la coyuntura de baja en precios de materias primas, con el índice mensual de actividad económica creciendo en junio un 3,7% y las exportaciones subiendo un 17% en términos interanuales; asimismo, la cercanía de las elecciones (este domingo), así como la tranquilidad de las demostraciones en las calles.

Todos esos factores redujeron las posibilidades de un escenario desestabilizador, aunque el mercado seguirá de cerca los resultados de las elecciones y el ambiente de los guatemaltecos, debido al deseo de terminar con años de gobiernos corruptos que han puesto al país en la posición 115 del Índice de Percepción de Corrupción, por debajo de países como México o China.