A inicios de julio comentamos que el precio del petróleo se encontraba con presiones a la baja; desde esa fecha el barril de referencia de Estados Unidos perdió un 15% de su valor y se acerca a los mínimos alcanzados a inicios de año. Aunque el mercado podría ver este nivel como un “piso”, existen fuerzas adicionales a las comentadas en julio que lo podrían llevar a niveles más bajos, al menos, temporalmente.

En primer lugar, el mundo está entrando en un período donde factores estacionales reducen la demanda por petróleo. En Estados Unidos la temporada de vacaciones de verano está terminando, lo que reducirá la demanda de gasolina. Adicionalmente, durante los meses de setiembre y noviembre, las refinerías entran en procesos de mantenimiento, para prepararse para la temporada alta en el invierno, por lo que muchas detienen la demanda de crudo.

Otra de las fuerzas a la baja obedece a la reducción del incentivo por almacenar el crudo para venderlo más adelante a precios mayores. El crudo se negocia en contratos a futuro, por lo que, en otras ocasiones, los inversionistas y productores han optado por guardar petróleo para venderlo cuando saben que el precio estará más alto. Ese diferencial, entre los contratos de los meses siguientes, se redujo, eliminando la ganancia potencial.

El diferencial entre el contrato de setiembre y el de diciembre de este año es de apenas US$1,87, monto insuficiente para costear el costo del almacenaje, el seguro y otros cargos requeridos para hacer este tipo de transacciones. La demanda del crudo, para guardarlo y venderlo más adelante, fue una de las fuerzas que aportó a la recuperación que tuvo el precio del barril unos meses atrás, por lo que, al no existir en esta ocasión, el barril podría alcanzar niveles más bajos.