Días atrás el Banco Central de Costa Rica (BCCR) redujo su pronóstico de crecimiento para este año, debido, principalmente, a la salida de la planta de manufactura de Intel, así como los efectos negativos del fenómeno El Niño sobre el agro. Sin embargo, al analizar el crecimiento por sectores, se aprecia como el rubro de servicios mantiene un comportamiento positivo, muy por encima del promedio de las otras industrias.

El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) presentó a mayo un crecimiento anual del 1,3%; mientras que sectores como comunicaciones, servicios financieros y servicios prestados a empresas avanzan a una tasa promedio del 5,79%. Dentro de los servicios, los que presentan un repunte importante son los relacionados con centros de informática, centros de llamadas y de costos. Estos sectores representan, en conjunto, la mitad del Producto Interno Bruto y hasta un 34% del total de exportaciones.

El crecimiento de dicho sector obedece al atractivo de la fuerza laboral costarricense, la cual se ha ido especializando y atrayendo a empresas de este tipo. El mismo caso de Intel es un ejemplo de este cambio; si bien es cierto la empresa cerró su planta de manufactura del país, al mismo tiempo ha estado consolidando un centro de investigación y desarrollo.

Uno de los efectos de tal impulso sobre el sector de servicios se aprecia en los datos de la cuenta corriente; según el BCCR, el superávit de la industria representará para este año un 88% del déficit en la cuenta de bienes, lo que tiene implicaciones en el mercado cambiario, debido a que el déficit para operaciones comerciales se reduce.

Se espera que el sector siga favoreciendo el crecimiento interno, así lo señala la Revisión del Programa Macroeconómico, el cual ve el crecimiento de 2015 y 2016 impulsado por empresas de ese tipo. De esta forma, las características que han hecho atractiva a Costa Rica para este tipo de empresas se mantendrán, tal es el caso de la preparación de la fuerza laboral y el hecho de que este sector es menos susceptible a los cuellos de botella que afectan a empresas manufactureras, como lo son los costos de energía y la mala infraestructura.