El Banco Central de Costa Rica (BCCR) presentó la semana pasada la revisión al programa macroeconómico, en el cual se vio obligado a ajustar su pronóstico de crecimiento para este año del 3,4% al 2,8%. En vista a esa desaceleración, el BCCR redujo nuevamente la Tasa de Política Monetaria. A continuación nuestro análisis sobre los diferentes indicadores.

Crecimiento económico:

La entidad redujo su proyección de crecimiento para este año, debido a la materialización de uno de los riesgos del ejercicio inicial. En enero el ente había señalado que una extensión o intensificación del fenómeno ENOS, el cual suele alterar el comportamiento de las lluvias en el país, podría impactar la producción local.

Recientemente el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) dijo que se espera que ese fenómeno no solo se extienda hasta inicios del 2016, sino que podría intensificarse en octubre del año en curso. De esa forma, la entidad espera que el Agro se contraiga un 2,7%, lo que contrasta con un crecimiento de prácticamente la misma magnitud, proyectado a inicios de año.

El Central redujo ligeramente la expectativa de crecimiento de la manufactura de 0,6% a 0,5%. A mayo este sector se estaba contrayendo un 3,12%, por lo que, claramente, la entidad anticipa una mejora al cierre del año, el cual, de no darse, podría incidir en un crecimiento inferior al 2,8% pronosticado para toda la economía.

En cuanto a los componentes del crecimiento, el BCCR sigue anticipando una dependencia del consumo interno, para este 2015 la demanda interna crecería un 6,9%, mientras que las exportaciones se contraerían un 9%. El consumo interno está ligado a una mejora en los términos de intercambio, una menor inflación, así como al acceso al crédito.

Régimen Cambiario:

Sobre este tema, la entidad indica que la transición al régimen de flotación administrada se dio sin “cambios significativos”. En cuanto al comportamiento del tipo de cambio, el Central considera que el superávit de dólares que experimenta el mercado local se ha generado por factores como la menor demanda interna, debido a la caída en el precio del petróleo. Así, se mantiene el programa de fortalecimiento de reservas por hasta US$ 800 millones.

En un apartado adicional, el documento analiza las variables que determinan el tipo de cambio real, como lo son los términos de intercambio, la productividad y el gasto del gobierno. El objetivo de esta sección es señalar que la influencia que tiene el Banco Central sobre este indicador es reducida.

Tasas de interés:

Se anunció una reducción adicional de 50 puntos base en la Tasa de Política Monetaria, posicionándola en el 3%, el nivel más bajo desde que el Banco comenzó a utilizar este indicador en 2006.

En cuanto a las tasas en dólares, el órgano monetario espera que pronto incorporen el riesgo de endeudarse en esa moneda, gracias al encaje impuesto a captaciones en la divisa, las medidas macro prudenciales dictadas por la SUGEF, así como los mayores costos externos.

Inflación:

El BCCR mantuvo la meta en el rango de 3% a 5%, ya que considera que la desviación actual es temporal y debido a que, en ausencia de una solución al problema fiscal, moverse a un nivel más bajo es poco sostenible. En una sección titulada “Dinámica de la deuda del Gobierno Central y ajuste requerido para estabilizarla”, se advierte que ante este escenario el ente debería de verse obligado con el tiempo a abandonar el objetico de converger la inflación hacia la de nuestros principales socios comerciales.

La entidad no espera desviaciones importantes debido al fenómeno ENOS, por lo que prevé que la inflación vuelva al rango meta hasta el 2016.

Déficit de Cuenta Corriente:

Este factor es quizás uno de los que menos atención recibe, aunque es de gran importancia, y su pronóstico dice mucho sobre la economía costarricense y sus perspectivas. Tal déficit presentará una reducción importante durante este y el próximo año, lo que hace al país menos vulnerable a “shocks” financieros globales, algo clave en un momento donde la Reserva Federal se prepara para subir tasas de interés por primera vez desde la crisis de 2008.

Esta mejora obedece al ajuste en los precios de las materias primas, pero también al dinamismo del sector de servicios del país (turismo y servicios a empresas). De hecho, el superávit en ese rubro casi compensa el déficit comercial, lo que evidencia el cambio que experimenta la economía costarricense, donde dicho rubro cobra cada vez mayor importancia.

Déficit Fiscal:

La Revisión del Programa Macroeconómico incluye un aumento del déficit financiero proyectado para este 2015 (del 5,6% al 5,9%), cifra consistente con un PIB más bajo.

En el ejercicio el BCCR no asumió la posibilidad de un ajuste fiscal; sin embargo, a través del documento reitera los riesgos a la estabilidad financiera de no hacer nada. En un apartado especial sobre la deuda advierte que, de no darse un ajuste, los indicadores de deuda del país se volverán insostenibles en el largo plazo. Con ello, la entidad recomienda un programa que “contemple tanto medidas para aumentar la carga tributaria y contener los gastos”.